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Romney tampoco quiere atacar a Irán

"No creo que, como análisis final, tengamos que recurrir a una acción militar" para evitar que Teherán se haga con una bomba atómica, dijo el candidato republicano a la presidencia de USA, Mitt Romney. El candidato dejó claro que su prioridad es constatar que Irán no tiene capacidad nuclear alguna que pueda "amenazar la existencia de Israel" y desencadenar "una potencial devastación en otros países del mundo". Un ataque a las instalaciones nucleares iraníes costaría, en principio, la vida de 70 mil personas y afectaría a otras 300 mil.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - El candidato republicano a la Presidencia de USA, Mitt Romney, considera que los planes atómicos iraníes pueden ser frenados sin necesidad de lanzar un ataque contra sus instalaciones nucleares. Así lo reconoció el viernes por la noche el ex gobernador de Massachusetts ante los periodistas que cubren su campaña, a los que reveló que había hablado por teléfono con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
 
Aunque Romney no descarta que, al final, sea necesaria una acción militar en caso de que Irán esté en disposición de fabricar un arma atómica, subrayó que ésta será la «línea roja» que separa la vía diplomática de la militar.
 
"No creo que, como análisis final, tengamos que recurrir a una acción militar" para evitar que Teherán se haga con una bomba atómica, dijo Romney a los periodistas. "De verdad que espero que no tengamos que hacerlo", agregó el aspirante republicano.
 
Aunque siempre ha sido un firme partidario de adoptar una postura más dura con el régimen de los clérigos chiíes, Romney ha decidido suavizar su discurso con vistas a las elecciones del próximo 6 de noviembre y el viernes se limitó a asegurar que la opción militar es sólo "una herramienta que puede ser empleada".
 
No obstante, el candidato del partido del elefante dejó claro que su prioridad es constatar que Irán no tiene capacidad nuclear alguna que pueda "amenazar la existencia de Israel" y desencadenar "una potencial devastación en otros países del mundo", según recogieron las cadenas de televisión NBC y CBS.
 
"Ver acciones en lugar de sólo palabras" es la estrategia que defiende Romney en su política hacia Teherán ante los comicios presidenciales. Esa estrategia pasa por impulsar acciones legales contra el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, por incitar al genocidio, y una "amplia actividad de cobertura" contra el régimen iraní.
 
Las intervenciones esta semana en la ONU del presidente norteamericano y rival de Romney, Barack Obama, y de Netanyahu han permitido aclarar, hasta cierto punto, las intenciones de ambos socios sobre un eventual ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes. Así, Obama dijo que aún hay tiempo para la diplomacia -es decir, para que las sanciones hagan su efecto-, aunque aclaró que ese tiempo "no es ilimitado".
 
Netanyahu, por su parte, vaticinó que Irán no estará en disposición de fabricar un arma atómica hasta el próximo verano, lo que dio pie a la prensa israelí para aventurar que el ataque no tendrá lugar este año. Precisamente lo que desea Obama, que está inmerso en la campaña para su reelección y rechazó una invitación para reunirse con Netanyahu.
 
70 mil muertos
 
Un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes causaría una lluvia radiactiva capaz de acabar en una hora con la vida de unos 70.000 civiles, según un estudio de un científico iraní-estadounidense. El informe, publicado por la Universidad de Utah y citado por la revista norteamericana ‘Time’ señala que existe una serie de instalaciones nucleares ubicadas muy cerca de los principales centros civiles. 
 
Así, según precisa el autor del estudio, Khosrow Semnani, experto en gestión de residuos nucleares, la planta de conversión de uranio de Isfahan, el blanco casi seguro de una eventual campaña de bombardeos, alberga 371 toneladas de hexafluoruro de uranio y se encuentra a las puertas de la ciudad. 
 
Las partículas tóxicas liberadas a causa de un ataque llegarían al centro del núcleo de población más cercano en una hora, matando a unas 70.000 personas, además de someter a radiación a otras 300.000. De acuerdo al informe, la exposición de la población a estas substancias tóxicas "destruirían sus pulmones, los dejarían ciegos, producirían quemaduras graves en el cuerpo y dañarían los órganos vitales".  
 
Las predicciones de toxicidad a largo plazo y la cantidad de las víctimas posteriores son igual de sobrecogedoras. "Las cifras serían alarmantes", advierte Khosrow Semnani, ya que "estamos hablando de una catástrofe de la misma clase que la de Bhopal y de Chernóbyl"
 
El estudio sugiere que Irán, con su pobre infraestructura médica, no está preparado para hacer frente a un lluvia radioactiva de tal magnitud y quedaría rápidamente superado por las consecuencias de la catástrofe. Debido a que el Gobierno de la república islámica es consciente de ello, "este tema es intocable para los medios de comunicación iraníes, que tienen prohibido cubrirla", revela Jamshid Barzegar, un analista de la edición persa de la cadena BBC. 
 
"Solo se habla de las tácticas y de la resistencia, de que el pueblo iraní saldrá ileso del ataque", precisa el experto. La publicación de este informe se produce en medio de una nueva espiral de tensión entre Irán y Occidente, marcada por las amenazas de Israel de atacar a la república islámica bajo la justificación de la supuesta construcción de armas nucleares por parte de Teherán, hecho que las autoridades locales siempre han desmentido.

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