La ONU destaca el crecimiento relámpago de Macaé, que pasó de "un pequeño municipio agrícola a una base de operaciones petroleras" repleto de inversiones capaces de elevar el PIB per cápita a casi US$ 27.000 (el promedio de Brasil es de US$ 10.000).
La ciudad creció 600% en la última década, según datos de la intendencia, debido al desarrollo de la industria de petróleo y gas. El sitio está ubicado en la Cuenca de Campos, que representa el 80% de la producción de petróleo y el 47% de la producción de gas natural en Brasil.
Entre 1980 y 2010 la población de la ciudad aumentó 170% y pasó de 75.800 habitantes a más de 206.000, 10% de ellos extranjeros. Por eso, dice la ONU, tenemos que satisfacer la fuerte demanda de servicios públicos e infraestructura para mejorar la calidad de vida de las personas en viviendas precarias, muchas en áreas de conservación. El estudio pone de manifiesto que el empleo formal aumentó, pero la exigencia de calificación excluyó a muchos habitantes de las vacantes.
El informe llama la atención sobre el Complejo Petroquímico de Rio de Janeiro (Comperj) en Itaboraí, en un área de influencia de otros 10 municipios y 2 millones de personas (el 18% de ellos en zonas pobres), que debe generar 200.000 puestos de trabajos directos e indirectos con la instalación de otras industrias petroquímicas.
La inversión de US$ 8.400 millones, dice la organización, puede traer enorme impacto social, económico y ambiental a causa de la necesidad de aumentar los impuestos para la inversión urbana necesaria, y de una transformación del perfil de la región. "Esto trae el riesgo de que el proyecto sea superior a sus capacidades institucionales y aumentar la población en situación de exclusión si las medidas de fortalecimiento de la gobernabilidad local no se toman".
Para mitigar el riesgo, la ONU y la Universidade Federal Fluminense apoyaron al consorcio intermunicipal el desarrollo del oeste fluminense, formado por Itaboraí, Niterói, São Gonçalo, Cachoeiras de Macacu, Casimiro de Abreu, Guapimirim, Magé, Maricá, Rio Bonito, Silva Jardin y Tanguá. La alianza busca promover el desarrollo sustentable e inclusivo.
Curitiba y la basura
La contracara de Macaé es Curitiba, capital de Paraná. La ciudad también ocupa un lugar destacado en el estudio de la ONU, por considerarse un modelo de gestión de residuos sólidos al implementar la recolección selectiva de basura para reciclaje en 1990. Desde entonces, la ciudad lleva a cabo campañas educativas para alentar a las familias y a las empresas a separar los residuos a través de convenios con supermercados y grandes productores de residuos.
La ONU también destaca el programa de compra de basura de la ciudad para satisfacer las necesidades de los sectores más pobres. Por cada bolsa de ocho y diez kilos de residuos entregados, la persona recibe un vale de transporte. Existe también el pago de un porcentaje a una asociación de vecinos para la inversión en el barrio.
Curitiba también aparece en el informe por la apuesta en alta tecnología e innovación con el objetivo de convertirse en un centro regional de empresas especializadas. Desde 2008, la ciudad creó un parque tecnológico que conecta instituciones educativas y empresas del sector con incentivos a empresas grandes.
El programa incluye más de 150 empresas que representan 16000 empleos directos. El parque está especialmente vinculado a los sectores de telecomunicaciones, informática, desarrollo de software, gestión de datos y distribución de información electrónica biotecnología y nanotecnología.