El funcionario del gobierno demócrata aludió así a una de los principales enmiendas de la Constitución norteamericana, redactada en 1791, que afirma que "el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido".
Tras la matanza en un cine de la ciudad de Aurora, ocurrida el viernes a la madrugada durante una proyección de la nueva película de Batman, varias fueron las voces que reclamaron una nueva legislación que impida la libre accesibilidad de armas.
En ese sentido, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, quien a comienzo de año pidió que el control de armas sea debatido durante la campaña electoral de este año, exigió a "quien sea el presidente el primero de enero", que realice cambios en la legislación sobre el tema.
Por su parte, el presidente mexicano Felipe Calderón, manifestó a través de twitter que "por la tragedia de Aurora, Colorado, el Congreso Americano debe revisar su equivocada legislación en materia de armas. Nos daña a todos".
Ayer a la noche, Obama visitó a familiares y amigos de las 12 víctimas de la matanza , y aseguró que el culpable "sentirá toda la fuerza de la Justicia"
Una niña de seis años, un adolescente y dos miembros de la fuerza de seguridad se encuentran entre los 12 muertos. Las autoridades aseguran que el autor del ataque, un estudiante de posgrado llamado James Holmes, disparó con un rifle de asalto AR-15, una escopeta Remington y una pistola automática Glock.
El debate sobre el control de armas en USA tiene una segunda versión: frente a las suscedáneas matanzas ocurridas en los últimos años, numerosas organizaciones se han encolumnado para pedir que se termine con la enmienda que permite el uso de armas libremente por parte de la población; sin embargo, desde los sectores más reaccionarios sostienen que desarmar al pueblo estadounidense es una forma de acabar con la posible resistencia que podría tener la instauración de un gobierno global.
Según esa segunda visión de los hechos, los norteamericanos armados son la última línea de defensa de la Constitución de USA en caso de que un gobierno fascista y militar quisiera tomar el poder en el país del norte y por consiguiente, en todo el mundo.
Esa segunda visión de la amenaza de un gobierno fascista es la que temen los candidatos a menos de 5 meses de celebrarse las nuevas elecciones en el país del norte.
Lo cierto es que cada masacre reaviva el debate sobre la conveniencia de aumentar el control en las ventas de armas de fuego en USA para evitar nuevas tragedias.
“Esperaría que se iniciara una racional conversación nacional sobre (el control en las ventas de) armas”, dijo Dianne Feinstein, senadora demócrata por California, durante una entrevista trasmitida ayer por el canal Fox.
Explicó que los rifles de asalto con capacidad de disparar docenas de balas por minuto, como los usados en la masacre ejecutada la madrugada del viernes, no deberían ser adquiridas por los ciudadanos promedio en USA.
“No tengo problema con que la gente obtenga una licencia y adquiera un arma de fuego. Pero hay armas que sólo se usan para matar gente en un combate cerrado. Ese el propósito de este tipo de armamento”, dijo.
Todo el arsenal usado por James Holmes –el sospechoso detenido por la policía– fue adquirido de manera legal, además de los explosivos que fueron encontrados y desactivados dentro de su departamento.
Bloomberg reiteró su posición en una entrevista transmitida por CBS de que deberían cerrarse las lagunas legales que permiten la venta de armas a personas que no deberían poseerlas.
“No necesitamos más leyes, sino unos ajustes. Hay una laguna que permite vender armas en las ferias sin necesidad de revisar los antecedentes de una persona, y 40% del armamento se vende así. Igual sucede con las ventas por Internet”, declaró.
Criticó además que ni Barack Obama ni su rival republicano, Mitt Romney, se hubieran pronunciado por medidas que restrinjan la adquisición de armas de fuego en el País.
Mientras tanto, el excandidato republicano a la Presidencia y actual senador por Arizona, John McCain, consideró que la masacre de Colorado reavivaría el debate sobre el control de armas, pero que estaba por verse si mayores restricciones a la venta de armas evitarían las tragedias.
El comisionado de la Policía de Filadelfia, Charles Ramsey, opinó que el debate sobre el control de armas en USA será dejado en un segundo plano apenas se agote la indignación nacional por la muerte de 12 personas en una sala de cine.