Un centenar de miembros de varios departamentos de policía, de bomberos, agentes del FBI y de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por su sigla en inglés), han empleado más de 24 horas para desactivar cables y posibles trampas explosivas en el apartamento, cuyos alrededores han evacuado.
Según fuentes del departamento de policía de Aurora, "la detonación controlada fue un éxito y las principales amenazas han sido eliminadas", aunque aún deben extraer del edificio los aparatos explosivos que presumiblemente estaban desplegados.
Pese a que la detonación solo produjo un leve ruido, los agentes extremaron las precauciones, ya que según informaron "el dispositivo estaba diseñado para matar a las personas que entraran", mientras que por el momento los artificieros siguen operando con cautela para detectar todos los posibles explosivos que pueda esconder la vivienda.
Los investigadores aún se preguntan cómo este joven pudo conseguir el conocimiento y habilidad para instalar tan sofisticados explosivos, que podrían incluir productos químicos para intensificar el alcance de los daños y decenas de explosivos del tamaño de un pelota de tenis.
La policía de Aurora detalló en un comunicado que tienen la intención de sacar y detonar en una zona segura, 30 diferentes tipos de explosivos y otros que podrían se armamento de gran calibre, que serán llevados en camiones protegidos por arena para ser destruidos.
En las fotografías tomadas antes de la detonación con cámaras manejadas por control remoto pueden apreciarse recipientes llenos de explosivos y productos químicos conectados con interruptores y cables-trampa, ha explicado el jefe de policía de Aurora, Dan Oates.
"Personalmente nunca he visto nada parecido a lo que nos muestran las imágenes ahí dentro", ha explicado Oates en rueda de prensa.
Los explosivos en la vivienda, ubicada en el barrio más pobre de Aurora y con mayoría hispana entre sus residentes, obligaron a las fuerzas de seguridad a evacuar el edificio.
Muchos han optado por marcharse con familiares, otros se han acudido a una escuela -gestionada ahora por la Cruz Roja- para tener un lugar en el que comer y dormir.
Para asistir a los recién llegados al centro educativo, Cruz Roja envió 3 expertos en psicología y 1 enfermera. Además, se dispuso distribuirls 3 comidas al día, bebidas, aperitivos y literas en el gimnasio de la escuela.
Durante todo fin de semana se ofrece en 2 institutos de enseñanza secundaria de Aurora, apoyo psicológico a los afectados, mientras las banderas ondeaban a media asta. En la noche del domingo 22/07 se celebrará un rezo conjunto ante el centro comunitario local, según han informado medios locales.