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Egipto: La llave rusa para seguir postergando un ataque a Irán

La inminente caída de Bashar Al Assad en manos de un ejército rebelde apoyado por occidente, representa otra muestra de cómo las potencias mundiales se mantienen en pugna en un escenario previo a un eventual ataque a Irán por su programa nuclear. Si cae Siria, aliado de Irán, las fronteras de Israel se encontrarían seguras, lo que facilitaría los ataques a la nación persa. En ese marco, la situación en Siria podría contrarrestarse con una mayor inestabilidad en Egipto. Y de hecho, es lo que sucede: mientras cae Al Assad, la convulsión política en Egipto va in crescendo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - La situación en Siria, al igual que la situación que se desencadenó en todo Oriente Medio luego del estallido de la llamada "primavera árabe", se percibe como un claro preludio a un cada vez más cercano ataque a Irán por sus desarrollos nucleares, considerados una amenaza por Occidente.

El entramado geoplítico en este dilema tiene dos facciones bien definidas: por un lado, USA y Europa se encuentran alineados con Israel en las acusaciones contra Irán; por el otro, China y Rusia mantienen sus reservas al respecto, y aún a pesar de sus discursos, se los ve más interesados en postergar cualquier clase de acción armada contra la nación persa que en iniciar bombardeos.
 
Es así que Siria, gran aliado del régimen ayatolá iraní, representa un obstáculo que debe ser eliminado en el camino que conduce al ataque a Irán. En esta lógica, el régimen del dictador Bashar al Assad debe ser derrocado para que una de las más calientes fronteras de Israel se mantenga bajo control en caso de que las bombas comiencen a caer sobre Teherán.
 
Y resulta que el objetivo de acabar con el régimen de Al Assad, aún a pesar de la asistencia rusa a las fuerzas oficiales sirias, parece estar concretándose luego de que un bombazo rebelde acabara de un plumazo con la cúpula de seguridad del mandatario. De hecho, el presidente tiene paradero desconocido y los rebeldes iniciaron sus ataques a Damasco.
 
En ese contexto, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto votar este jueves sobre un proyecto de resolución respaldado por Occidente que podría imponer sanciones al gobierno del presidente Al Assad. Rusia y China han resistido la imposición de sanciones. Teniendo en cuenta que las acciones rusas en Siria tienen que ver con una intención de retrasar un ataque a Irán, la caída de Al Assad podría generar operaciones en otros países de Medio Oriente que vulneren la seguridad de Israel en algún otro punto de la región. Y aparentemente, ese punto parece ser Egipto.
 
Egipto no ha logrado estabilidad luego de la caída de Hosni Mubarak. Los intentos de votar una Constitución para el estado egipcio terminaron en la disolución del parlamento en manos de la Corte Suprema, anulando la votación de la mayoría por irregularidades en el proceso electoral.
 
Así, el clima político en Egipto se encuentra lejos de estar pacificado, representando una amenaza latente para la frontera sur de Israel.
 
El Tribunal Supremo Administrativo de Egipto se declaró hoy incompetente para estudiar las denuncias presentadas contra las enmiendas constitucionales introducidas por la Junta Militar y el restablecimiento del parlamento por parte del presidente egipcio, Mohamed Mursi.
 
La agencia de noticias estatal Mena agregó que esa corte decidió aplazar la sentencia sobre la formación de la Asamblea Constituyente hasta revisar las denuncias presentadas para recusar a los jueces que llevan el caso.
 
Sobre el asunto de las enmiendas, había cinco demandas presentadas contra la declaración constitucional aprobada el pasado 17 de junio por la Junta Militar para reservarse una serie de prerrogativas, como la toma de decisiones en los asuntos castrenses, ante la elección de un presidente en las urnas.
 
Respecto al restablecimiento del Parlamento, se presentaron 39 denuncias para pedir la suspensión del decreto emitido por Mursi el pasado día 8 para restaurar la Cámara baja, tras su disolución.
 
La también llamada Asamblea del Pueblo fue disuelta por la Junta Militar a mediados de junio, tras un fallo del Tribunal Constitucional que invalidaba los pasados comicios legislativos. Tras el decreto presidencial, la Cámara baja reanudó sus sesiones el pasado 10 de julio, aunque el Constitucional ordenó suspender el Parlamento ese mismo día.
 
Al final, Mursi dijo que acataría las sentencias de la Corte Constitucional.
 
En cuanto a la formación de la Asamblea Constituyente, los abogados defensores habían pedido un cambio de los jueces en el caso sobre este organismo que no consideran representativo de la sociedad egipcia porque fue elegido por el Parlamento disuelto de mayoría islamista, pese a las quejas de los liberales.
 
El pasado domingo, Mursi aprobó la ley sobre la composición de la asamblea encargada de redactar la nueva Constitución, en un paso para blindar esta comisión de una posible disolución tras las denuncias judiciales presentadas.
 
Egipto se encuentra sumido en una batalla legal por el control legislativo en la que el islamista Mursi y los Hermanos Musulmanes se han enfrentado a la Junta Militar, la Justicia y los sectores liberales y laicos del país.
 
Egipto-Palestina
 
Como si la situación no fuera del todo amenazante para Israel, el presidente de Egipto, Mohamed Mursi, conversó hoy con su homólogo palestino Mahmoud Abbas, quien realiza una breve visita a Egipto.
 
Las conversaciones abordaron las relaciones egipcio-palestinas, el proceso de reconociliación palestina y los esfuerzos realizados para lograr la creación de un Estado palestino independiente, informó la agencia oficial de noticias MENA.
 
El jefe de inteligencia de Egipto y el embajador palestino en Egipto asistieron a las conversaciones junto con la delegación que acompaña a Abbas en su visita.
 
Abbas llegó a El Cairo el martes por la noche para una visita de dos días. Durante su estancia sostendrá conversaciones también con el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, Hussein Tantawi.
 
A la vez, un referente del gobierno de Mubarak que podía representar una especie de esperanza para contener a los "Hermanos musulmanes", Omar Suleimán, ex jefe de los servicios de inteligencia de Egipto y pieza clave en el derrocado régimen, falleció en un hospital de USA a los 76 años este jueves.
 
Suleimán fue nombrado vicepresidente el 29 de enero del 2011, en el punto máximo de la sublevación, en un paso desesperado del presidente Hosni Mubarak para salvar su vida política en momentos en que centenares de miles de egipcios demandaban su salida en manifestaciones callejeras.
 
Tras la revolución, Suleimán desapareció de la vista pública hasta que reemergió como candidato presidencial, lo que despertó temores de un regreso del antiguo régimen. Sin embargo, poco después de registrarse como candidato, la comisión electoral, en una decisión sorpresiva, lo descalificó por no haber recibido suficientes firmas en sus documentos de candidatura.
 
En sus declaraciones más recientes, Suleimán dijo que había decidido presentarse a las elecciones para impedir que los islamistas convirtiesen Egipto en un "estado religioso", y advirtió que si uno de ellos ganaba el país quedaría aislado internacionalmente.

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