Mediante la simulación de la propagación de las aguas oceánicas contaminadas y tras realizar observaciones sobre cómo las corrientes pueden trasladarlas a través del Pacífico de Japón a USA, los científicos advierten que lo peor podría estar aún en camino. "En el transcurso de un año se extendería sobre toda la mitad occidental del Pacífico Norte y al cabo de cinco años podemos predecir que alcanzará la costa oeste de USA, asegura Claus Böning, co-autor del estudio.
Otros expertos temen que las aguas de los océanos contaminados puedan generar olas con alta concentración de toxinas nucleares. "Después de 10 años, las concentraciones llegan a ser casi homogéneas en el conjunto del Pacífico, con valores más altos en el este, extendiéndose a lo largo de la costa de América del Norte, con un máximo (~ 1 × 10-4) frente a Baja California", reza el estudio.
En medio de fuertes protestas, otro reactor nuclear fue reactivado en Japón, el segundo tras el apagón atómico decretado tras la catástrofe de la planta de Fukushima de marzo de 2011.
El reactor 4 de la central de Oi se conectará el sábado a la red eléctrica nacional y hasta el 25 de julio volverá a alcanzar su máximo rendimiento. El operador Kansai Electric Power ya puso en marcha el 1 de julio un reactor de la misma central.
El lunes, 170.000 personas protestaron en Tokio exigiendo el fin definitivo de la energía nuclear en el país.
A mediados de junio el primer ministro nipón, Yoshihiko Noda, aprobó la reanudación de la actividad de dos reactores pese a la oposición pública y las advertencias de los expertos
Obras
Una enorme grúa removió este miércoles dos cátodos de combustible nuclear de la planta de Fukushima, en el comienzo de un proceso delicado y prolongado para reducir el riesgo de que se escape más radiación de la planta averiada.
Todos los 1.535 cátodos en una piscina de combustible agotado junto al reactor número 4 en la planta Dai-ichi, en el nordeste de Japón, deben ser trasladados paulatinamente a lugares de almacenamiento más seguro, en un esfuerzo que tomará hasta fines del año próximo, según el gobierno.
El edificio que contiene la piscina y el reactor fue destruido por una explosión después que fallaron los sistemas de enfriamiento debido a un maremoto y una ola gigantesca en marzo de 2011. Los núcleos de tres reactores se fundieron.
Se teme por la fuerte cantidad de material radiactivo almacenado en la piscina, que al contrario que el combustible en el núcleo de los reactores no está protegido. El operador de la planta, Tokyo Electric Power Co., se propone retirar todos los cátodos para eliminar el riesgo de que se propague la radiación.
Por otra parte, un reactor en la planta nuclear de Ohi en el centro de Japón se reactivó el miércoles, el segundo después del desastre. Otro reactor en Ohi había sido reactivado a principios de mes.
Decenas de miles de personas salieron a las calles el lunes para exigir el fin de la energía nuclear, indignadas por la reactivación de los reactores. Fue la mayor manifestación desde que estalló la crisis de Fukushima.
Asimismo este miércoles, el gobierno ordenó a dos empresas de electricidad, Kansai Electric Power Co. –que opera Ohi– y Hokuriki Electric Power Co. a volver a estudiar las fallas sísmicas debajo de sus plantas nucleares.