“Otro guardia me detuvo y me pregunto si tenía algún tipo de excrececnia”, dice Falcon.
Al parecer su miembro estaba generando algún tipo de creciente magnetismo, porque otro guardia, más joven, interpretó su “paquete” como una amenaza biológica. “Le dije ‘es mi pene’. Me cateó pero se aseguró de rodearlo con las manos. Luego me pusieron polvo, probablemente para examinar si tenía explosvos. Fue divertido” dijo Falcon, quien ha rechazado a la industria del porno, pese a estar desempleado.
Falcon, dijo en una entrevista al Huffington Post, que para la próxima vez usará mallones de motociclista para que las autoridades no confundan su pene con armas de destrucción masiva. Ya que este sólo es una “masiva arma de concepción”, juega Falcon.