Los fiscales del caso también alegaron que Glaxo llegó a publicar un artículo en una revista médica para promover sus marcas, así como hacer compensaciones a médicos —desde costear viajes a conferencias a pagar sus dietas— a cambio de que recetaran sus medicamentos. La tercera acusación reconocida por la farmacéutica es la de no entregar a la Administración de Alimentación y Medicinas —encargada de supervisar y garantizar la seguridad alimentaria en el país— documentos relacionados con los efectos del medicamento contra la diabetes Avandia.
El fraude de Glaxo podría haberse iniciado en la década de los noventa, según afirma el gobierno norteamericano, extendiéndose en el caso de Avandia hasta fechas tan recientes como 2007. “El acuerdo para reconocer estos cargos carece de precedentes tanto en su alcance como en su tamaño”, afirmó este lunes James Cole, asistente del fiscal general en el Departamento de Justicia norteamericano.
La farmacéutica respondió con un comunicado en el que reconocía el pago de la cantidad de 3.000 millones de dólares, un millón en calidad de multa por delitos criminales y otros dos por delitos civiles. “Quiero expresar nuestro arrepentimiento y reiterar que hemos aprendido de los errores cometidos”, declaró en la notificación Andrew Witty, el nuevo presidente de la farmacéutica. Witty recordó además que el fraude “se produjo en una era diferente para la empresa”, cuando él todavía no estaba a cargo, pero “no pueden ser y no serán ignorados”.
En 2009, Pfizer estableció su propio récord al pagar 2.300 millones de dólares para resolver de manera extrajudicial el caso por el que se le acusaba de promocionar ilegalmente hasta 13 medicamentos. Glaxo, por su parte, deberá acogerse ahora a las nuevas restricciones impuestas por el gobierno norteamericano con el objetivo de controlar las estrategias empleadas para promocionar y vender medicamentos dentro de USA.