Luego se conocía el caso de Luka Rocco Magnotta, el actor porno canadiense que mutiló a un compañero de universidad, conocido como el “caníbal de Montreal”:
El nombre de este nuevo estupefaciente surge del parecido con las piedras usadas para generar un efecto relajante durante el baño. Se trata de un cóctel de anfetaminas sintéticas que, si se ingieren o se inyectan en el organismo, provocan una euforia similar a la de la cocaína.
Nueva York vivió la pasada semana un nuevo caso. Pamela McCarthy agredió violentamente a su hijo de nada más que 3 años, que se salvó del ataque gracias a que su padre pudo escapar con él de la casa. La policía usó una pistola de descargas eléctricas para reducirla, lo que a posteriori le provocó un paro cardíaco y murió.
El novio de Pamela McCarthy contó a la prensa que la vio corriendo desnuda fuera del apartamento después de golpear y tratar de estrangular a su hijo. Este corrió a recuperar al niño y salió corriendo lejos de su alcance, mientras los vecinos llamaban a la policía. Otro contó que la mujer también agredió a uno de sus perros y trató de estrangularlo con sus piernas.
Las imágenes del suceso han generado un extenso debate en la sociedad estadounidense ante los últimos casos de ataques especialmente violentos relacionados con el consumo de esta droga.
“Estas drogas de alguna manera apagan las áreas de funcionamiento superiores del cerebro y realmente reducen a las personas a un instinto muy primario”, advirtió Alexander Garrard, médico del Centro de Control de Envenenamiento. En 2011 se reportaron 118 casos, mientras que en los primeros 5 meses de 2012 fueron registrados 141.
En Miami, por ejemplo, un joven de 21 años de edad trató de morder la mano de un oficial de policía después de haber sido arrestado por molestar a los clientes en un restaurante. Otros casos incluyen un incidente en Luisiana, cuando un hombre fue detenido tras morderle la mejilla a un vecino.