Según explicaba Michael Bloomberg en una entrevista con el diario New York Times recogida por EFE, "la obesidad es un problema nacional y en todo USA, los responsables de salud pública se lamentan y dicen que es terrible". El alcalde dijo que "aquí se hace algo (...) Creo que es lo que la gente quiere que haga el alcalde".
La propuesta se someterá a la votación del Consejo Municipal de Salud en junio y, si prospera, entrará en vigor en marzo de 2013 y afectaría a aquellas bebidas azucaradas o energéticas de más de 25 calorías y de más de medio litro (16 onzas, 0,47 litros) que se venden para ser consumidas en los establecimientos ya sean restaurantes, cines, estadios deportivos o incluso carritos callejeros.
Las aguas vitaminadas o el té sin azúcar (ambas de 0 calorías) quedan fuera de la norma. Tampoco afecta a bebidas que contengan un 50% de producto lácteo, aunque éstas sí pueden superar con creces esas 25 calorías.
“No vine a implementar una nueva ley seca”, aclaró Bloomberg.
Los amantes de las sobredosis no verán limitadas sus opciones porque las botellas grandes de refrescos estarán disponibles en los supermercados, pero eso no ha consolado a la industria, que ha puesto en marcha una feroz campaña en defensa de sus productos. Temen a Bloomberg porque este hombre pone tantos recursos en juego que todas sus iniciativas para combatir hábitos nocivos se cuentan por rotundas victorias, como la prohibición de fumar en restaurantes, bares, parques y playas o su campaña para una reducción drástica de la cantidad de grasas malas y sal en los menús de los restaurantes. Con los refrescos, las medidas no son tan radicales, de ahí que el alcalde presuma de tolerante sin dejar de poner el acento en los beneficios de una dieta más equilibrada como antídoto para evitar los problemas crónicos de salud.
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“La obesidad es un problema nacional y no paro de oír a responsables de salud pública lamentarse de que es un asunto terrible”, declaró el alcalde a The New York Times. “Nosotros no estamos dispuestos a cruzarnos de brazos. En esta ciudad haremos algo”, sentenció.
Probablemente tenga razón el alcalde cuando habla de que Washington hace poco por mitigar las tremendas consecuencias del exceso de calorías pese a tener muy bien identificadas las fuentes de esos problemas. Solo una voz, la de la primera dama, Michelle Obama, se ha dejado escuchar con fuerza en los últimos tiempos pidiendo la mejora de los menús en las escuelas y en muchos hogares norteamericanos.
Desde que Bloomberg inició su batalla contra los refrescos hace unos años, Nueva York se ha convertido en un faro en materia de salud pública. En escuelas repartidas por todo el país las autoridades locales han prohibido la venta de refrescos azucarados dentro de sus establecimientos, y se promociona que los niños introduzcan más verduras y frutas en sus dietas. Según datos municipales, un tercio de los neoyorquinos -entre los que se considera que la mitad de la población tiene sobrepeso o es obesa- toma una o más bebidas de ese tipo al día, además de que en las últimas 3 décadas han agregado a su dieta 250 calorías extras considerando solo los refrescos.
Eso si, si el plan de Bloomberg se lleva a cabo, aún hay una forma en la que puedas ahogarte en Coca-Cola o Pepsi. El Times dice que aun cuando los restaurantes de comida rápida sólo podrán servir en vasos de 500 mililitros o menos, el refill (recarga) aún está permitido.
Sólo habrá que caminar un poco para acercarse nuevamente al mostrador. ¡Si es que hasta se puede hacer algo de gimnasia y todo!
Nueva York renovará el logotipo 'I love NY'
La nueva campaña invita a la gente de todo el mundo a cambiar el característico corazón rojo que se encuentra al centro del símbolo, renovando de esta manera el famoso emblema creado a mediados de los años setenta, y que ha sido el símbolo de Nueva York durante más de 3 décadas.
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El gobernador del Estado, Andrew Coumo explicó que con la campaña se "reinventa uno de los mayores activos" que tiene Nueva York, un símbolo que es considerado como "uno de los más exitosos de la historia".
El popular logo fue concebido en la década de los 70 y en periodos de crisis, cuando Nueva York pasaba por una mala situación financiera y registraba un alarmante índice de criminalidad. La campaña logró reactivar el turismo y logró que el símbolo se deposite en el imaginario colectivo.
El popular logotipo, en el que la silueta de un corazón sustituye la palabra love (amor), vio la luz en junio de 1977 de la mano del artista gráfico Milton Glaser, conocido también por sus diseños periodísticos para La Vanguardia en España y O Globo en Brasil.
Camisetas, tazas, carteles, adhesivos, postales, llaveros y un sinfín más de objetos de recuerdo que se pueden encontrar en cualquier esquina de la ciudad de los rascacielos han hecho del I love NY un reclamo que ha roto las barreras del idioma.
La nueva campaña se lanza tras conocerse un reciente informe que reveló que el gasto directo de los turistas en el estado de Nueva York el año pasado fue de US$ 53.800 millones, un aumento del 8,1% con respecto a 2010.
Sin embargo, las autoridades consideran que hay mucho por hacer después de años de recortes de fondos públicos para la promoción turística de Nueva York ya que se trata de un motor "crítico" de la economía estatal.
Se invertirán US$ 5 millones en la renovación del logo.