De acuerdo con el código penal de Noruega, Breivik es acusado de "actos de terrorismo" y de "homicidios voluntarios" con el fin de entorpecer el funcionamiento del Gobierno y atemorizar a la sociedad.
Los dos informes psiquiátricos formarán parte de las pruebas que se presentarán a lo largo del juicio contra Breivik, que comenzará el próximo lunes y durará diez semanas.
El pasado 22 de julio, Breivik hizo estallar un coche bomba cerca del edificio del Gobierno en Oslo, donde murieron ocho personas, e inmediatamente después se trasladó a la isla de Utoya, a 45 kilómetros de la capital noruega, donde disparó contra un campamento juvenil, matando a otras 69. El proceso por el doble atentado debe arrancar el 16 de abril.
Dos psiquiatras forenses nombrados por el tribunal concluyeron en noviembre que Breivik, de 32 años, que confesó los ataques del 22 de julio que dejaron 77 muertos, sufre esquizofrenia paranoica y necesita cuidado mental en lugar de internación.
Sin embargo, otro equipo psiquiátrico que estudió a Breivik cuando estaba en prisión concluyó que no sufre esquizofrenia, lo que obligó a los fiscales y a los abogados de las familias de las víctimas a exigir un nuevo estudio.