Si bien recientemente la OIT elogió a la Argentina por tratar de incluir (desde el discurso) al trabajo decente en su agenda, los números dicen lo contrario: la Argentina está muy por debajo del promedio de mejores salarios en el mundo, precisamente en el puesto 40, por debajo de países como Jamaica, Macedonia o Lituania.
La Organización Internacional del Trabajo recién publicó los cálculos realizados en 72 países (omitiendo algunas de las naciones más pobres del mundo): un listado que promedia los sueldos y ajusta el resultado a los costos de vida correspondientes, usando para esto la “Paridad del Poder Adquisitivo del Dólar” (PPP, por sus siglas en inglés), unidad utilizada en los estudios económicos para realizar comparaciones internacionales de estándares de vida.
Así, salvo por USA y Corea del Sur (en los lugares 4 y 10, respectivamente), el top de esta lista pertenece casi exclusivamente a países europeos, algunos de los cuales ya es habitual encontrar en las mismas posiciones de otros estudios sobre condiciones socioeconómicas: Luxemburgo, con 4,089 dólares PPP mensuales encabeza la estadística.
Destaca, sin embargo, que después de esto la clasificación es variopinta y da cuenta del proceso de globalización por el cual la distribución económica es menos polarizada. Naciones asiáticas como Singapur o africanas como Sudáfrica se encuentran en un sitio que hasta hace unos años parecería impensable en listas como esta.
Con todo, pareciera ser que esto no sucede en América Latina, cuyos países se mantienen en esa aura mediocridad que los ha caracterizado desde hace varias décadas e incluso en algunos casos como el de México o Colombia, yéndose francamente hacia el sótano a hacer compañía a países históricamente desprotegidos y en condiciones evidentemente desventajosas como Mongolia o Tayikistán.
Finalmente vale la pena advertir que el promedio no es siempre el mejor parámetro de comparación en casi ningún escenario, pues incorpora en un mismo cálculo a los extremos más elevados y los más bajos.