En tanto, a fines de enero de 2019, la Corte Electoral uruguaya dio cuenta de la inscripción de un nuevo partido político de corte militar: el Movimiento Social Artiguista, en referencia al militar José Gervasio Artigas.
El ex comandante, ya había sido advertido en septiembre del 2018, cuando fue sancionado por el gobierno con 30 días de arresto por sus continuas declaraciones contra la Reforma Jubilatoria que reciben los militares. Luego de haber cumplido con el arresto, el uniformado acudió a la asunción del presidente brasileño de ultraderecha, Bolsonaro para mostrar su apoyo, de militar a militar.
La mañana del 12/03 también fue una jornada decisiva para el ex comandante ya que cuando fue consultado por una posible candidatura presidencial en una entrevista con el programa de radio uruguayo, Todo Pasa, dijo: “Es una carta que no descarto” y estalló la prensa y el gobierno uruguayo.
"Nosotros desde el Ejército mismo hemos tenido preocupación por determinados sectores de la sociedad y si mañana o pasado nos decidiéramos hacer política lo esencial va a ser apuntar a esos sectores que necesitan de políticas concretas que ayuden a sacarlos de la situación donde están", concluyó Manini Ríos expresando su preocupación y la de otros miembros del por la situación social actual de Uruguay.
Por otro lado, las tan discutidas reformas jubilatorias que propone el gobierno de Tabaré Vázquez consiste en un aumento de la edad de jubilación, de los 60 a los 65 años. Si bien la reforma beneficia al sector militar, ya que su edad de retiro sería a los 49 años, Manini Rios, consideró estas medidas antipopulares.
La oposición uruguaya, como el candidato a presidente por el Partido Nacionalista o Blanco, Luis Lacalle Pou, rechazó completamente la medida del gobierno. “El Comandante en Jefe desempeñó el cargo con lealtad institucional y con apega a las normas”, dijo en respuesta a los comentarios oficialistas sobre la acción “inconstitucional” del militar al querer presentarse a elecciones presidenciales.
En pleno año electoral y más teniendo en cuenta las buenas relaciones entre el poder civil y militar, la remoción del ex comandante puso a Uruguay bajo la lupa latinoamericana. ¿Puede ser esto un revés para el gobierno de Vázquez?