Con anterioridad, el embajador de Venezuela en Rusia, Carlos Rafael Farías Tortosa, calificó de “trampa” la ayuda humanitaria de USA.
De la misma forma el politólogo Vladímir Kiréiev criticó el proyecto presentado en el Congreso estadounidense sobre las acciones en contra de la “influencia rusa” en la República Bolivariana.
“Las sanciones –señaló Kiréiev- son una acostumbrada medida estadounidense de presión sobre sus oponentes políticos y económicos. En lo que hace a Venezuela, ella es ahora uno de los países prioritarios para los Estados Unidos”.
El proyecto prevé adoptar sanciones contra ciudadanos rusos y de otros países que presten respaldo al actual presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro. En particular, se les prohibirá el ingreso a USA.
El senador Oleg Morózov, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Consejo de la Federación (Senado ruso), afirmó al respecto que “las sanciones hace rato que dejaron de ser un instrumento que de alguna manera incida en las resoluciones que adopta en Moscú el gobierno o concretos ciudadanos rusos”.
El proyecto refiere a las declaraciones del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien anunció que la petrolera estatal rusa “Rosneft” y su dirección adquieren petróleo de la venezolana PDVSA a pesar de las sanciones norteamericanas.
Acusó al titular de Rosneft, Igor Sechin, de tirarle un salvavidas a las autoridades de Venezuela afirmando, además, que las compañías rusas están “acaparando la reserva de oro” de ese país.
El 11/03, USA anunció sanciones contra el banco ruso “Eurofinanz-Mosnarbank” debido a sus vinculaciones con PDVSA, la que también fue sancionada en la noche del 29/01.
El politólogo americanista Rafael Ordujanián afirmó que “todas estas declaraciones son absurdas. No han quedado profesionales luego de la salida de Rex Tillerson del gobierno USA. Hoy hay que atender a la Administración más incompetente de los Estados Unidos. Tales declaraciones son politiquería y a la conducción norteamericana le falta competencia para analizar la situación”.
“Lo que dice Pompeo es un absurdo total –señaló-. Esto se hace todos los días. Hace poco una compañía francesa le compró gas a Rusia y lo vendió a los norteamericanos. Se trata de un negocio global, así funcionan los actuales mecanismos de mercado, no hay aquí ninguna violación. El hecho que el petróleo venezolano se vende es algo que se conoce de hace rato y este petróleo, en particular, va a los Estados Unidos y a nadie le provoca preguntas. Son sanciones norteamericanas, no internacionales y nadie está obligado a someterse. Los estadounidenses actúan por el principio de “ustedes son culpables de que a nosotros se nos antoje comer”. Así piensan. Pero para aproximar la situación y analizarla no les alcanza el cerebro y la competencia. Este es el problema de los actuales Estados Unidos”.