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Pudo ser peor para AMLO pero ganó aunque no podrá reformar la Constitución

Las cosas en su lugar: entre pandemia, Donald Trump y las ineficiencias de la burocracia propia, a AMLO le ha costado muchísimo gestionar México. Pudo haber perdido pero ganó los comicios de medio término. Andrés Manuel López Obrador y Morena, el partido que sostiene a su Gobierno, mantienen su primacía en el tablero político de México, pero se atascan en la Cámara de Diputados. Él perdió la mayoría calificada, que era excesiva, y quedó con mayoría simple. No está tan mal desde un punto de vista de la política. Al fin de cuenta eso lo obligará a consensuar y la política se trata de eso, ¿o es que los políticos profesionales la quieren todo fácil? Lo grave para él es que tal como queda parado no podrá avanzar en su reforma constitucional.

Morena logró en las elecciones de este domingo mantener la mayoría en la Cámara de Diputados a partir de septiembre, pero perdió la fuerza que logró en 2018. 

Pero era imposible que en pandemia, con Donald Trump presionando desde el otro lado del río Bravo durante gran parte del período pasado y con todos los problemas que acumula México, conservara el vigor inicial.

El partido en el gobierno federal tiene actualmente 332 diputaciones federales con sus aliados del PT, PVEM y PES. 

En la próxima legislatura tendrá un máximo de 292, lo que le impedirá realizar reformas constitucionales. 

Ante esa situación se abre una nueva etapa de diálogo.

El Partido Acción Nacional podría obtener entre 106 y 117 diputaciones federales; el Partido Revolucionario Institucional entre 63 y 75; el Partido de la Revolución Democrática entre 12 y 21; el Partido Verde Ecologista de México entre 40 y 48; el Partido del Trabajo entre 35 y 41 diputaciones federales; Movimiento Ciudadano entre 20 y 27; Morena entre 190 y 203; Encuentro Solidario entre 0 y 6.

Ahora deberá aprender a priorizar lo importante de lo trascendente, despejar su agenda y enfocarse en lo que pretenda su proyecto político. No es tan grave porque pudo ser peor considerando una campaña política con 96 políticos asesinados, el plan Pemex que no arrancó, las vacunas que no llegaron en tiempo y forma y un castigo mediático rudo.

Morena

Queda lejos de cumplirse la ambición del Presidente de lograr una mayoría calificada, fijada en 334 escaños, 2/3 del total, un umbral necesario para acometer reformas constitucionales. 

Ahora bien, ¿qué méritos tenía AMLO para llegar a esa cantidad de escaños?

Cualquier análisis desapasionado pasaba a una realidad similar a la que han atestiguado las urnas.

La autodenominada 4ta Transformación de López Obrador extenderá su poder en el territorio, aunque los datos ratifican su fracaso en Nuevo León, una de sus principales apuestas. 

En el Estado, corazón industrial y económico del país, prevaleció el sentimiento regionalista norteño encarnado por Samuel García, joven político de Movimiento Ciudadano que enfrentó al PRI y Morena, cuya candidata, Clara Luz Flores, se desplomó tras conocerse, en marzo, la reunión que mantuvo con el líder de una secta condenado a 120 años en USA. 

La convocatoria más grande de la historia de México ha dado cuenta del desgaste del partido del Presidente, que aún no ha llegado al ecuador del sexenio. 

La correlación de fuerzas pone límites a su margen de maniobra en el Congreso mucho antes de las presidenciales de 2024.

A su favor, López Obrador tiene, y habra que ver cómo lo aprovecha, una figura omnipresente en el mapa político mexicano ante la descomposición de la oposición tradicional. 

La participación, según ha anticipado el INE, ha rondado el 52%, un dato más que significativo. En 2015, por ejemplo, rozó el 48%. En 2021 se trata del porcentaje más alto en lo que va de siglo. Más de 93 millones de mexicanos estaban llamados a las urnas bajo la sombra de la violencia que ha convulsionado la larga campaña electoral, la más sangrienta de la historia, con 800 casos de balaceras (tiroteos), secuestros y asesinatos. 

Los episodios de violencia y las amenazas de las organizaciones criminales y los carteles, que han golpeado especialmente a candidatos locales de zonas rurales, no se detuvieron durante la votación. A lo largo del país se registraron disparos, quema de puntos de votación y robo de papeletas.

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