Un día antes de su destitución, el 24 de agosto de 2011, Romano huyó a Chile donde buscó el asilo político, que nunca le fue otorgado.
El ex juez fue destituido tras ser acusado de "partícipe primario" en 103 casos de violaciones de los derechos humanos durante el último régimen militar, cuando se desempeñó como fiscal federal de Mendoza.
El ministerio del Interior chileno rechazó formalmente el jueves 17/05 la solicitud de asilo del ex juez.
El gobierno chileno basó su fundamentación en que Romano no consiguió acreditar que en la Argentina se le negó el derecho a legítima defensa, tal como era su acusación. Junto con el retiro de la visa temporal, las autoridades chilenas le otorgaron tres días hábiles para apelar a la medida.
Romano cruzó la cordillera el 24 de agosto de 2011, sólo un día antes de ser suspendido en sus funciones, tramitó en ese entonces ante el Ministerio del Interior su solicitud de asilo político. Por esos días, le fue concedido un visado especial, a la espera de la resolución. El juez se radicó primero en el barrio de Las Condes, en Santiago, para luego mudarse hasta el balneario de Reñaca, cerca de Viña del Mar, donde vive bajo arresto domiciliario nocturno.
Allí, el viernes 24 de febrero de 2012, Romano fue detenido por personal de Interpol, respondiendo a una orden de detención preventiva dictada por el ministro de la Corte Suprema chilena, Adalís Oyarzún.