La policía actuará "con civilidad y firmeza" ante actos de violencia, dijo el teniente coronel Alberto Luiz Alves a la televisión Globo.
Unas 70.000 personas marcharon el sábado en Belo Horizonte durante el partido México-Japón. La protesta terminó con 37 heridos, incluidos cinco policías, y 22 detenidos tras saqueos, actos de vandalismo y agresiones. Según la prensa local, se estudia la posibilidad de que los jugadores lleguen al estadio en helicóptero para franquear la protesta.
El gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia, anunció que las autoridades están determinadas a mantener las protestas a 2 km de distancia del estadio Mineirao, y anunció que se levantará una barrera en el distrito de Pampulha, en el noroeste de la ciudad, para garantizar que los manifestantes no perturben la llegada de hinchas y jugadores.
"Tenemos el deber de garantizar la seguridad de todos y garantizar que la manifestación proceda de manera pacífica", dijo Anastasia.
El coronel de la policía Marcio Santana indicó que se prevé que la protesta alcance proporciones "sin precedentes" pero sostuvo que la respuesta policial debe ser proporcional al peligro percibido para el público y la propiedad privada.
La FIFA se manifestó confiada en que las autoridades garantizarán la seguridad del partido. "Estamos en contacto permanente con las autoridades locales y tenemos plena confianza en las medidas de seguridad implementadas", dijo a la AFP un portavoz de la organización.
Otras manifestaciones están previstas en al menos 12 capitales estatales, incluida Brasilia, donde se prevé que marchen 40.000 personas, vigiladas por unos 4.000 policías. Las manifestaciones en Brasil se iniciaron hace dos semanas contra el aumento del precio del transporte, y se extendieron justo al inicio de la Copa Confederaciones en reclamo de mejores servicios públicos y contra los millonarios gastos públicos en estados para el Mundial 2014 y esta Copa en juego.
Protestas en Chile
El escenario de protesta social que enfrenta Dilma Rousseff en Brasil tiene una suerte de repetición en Chile, donde Sebastián Piñera está lidiando con estudiantes y obreros que salieron esta tarde masivamente a las calles de Santiago.
Estudiantes de la Confech están realizando esta tarde una marcha que congregará a universitarios, sumando en esta ocasión a actores sociales de diferentes ámbitos como son los trabajadores portuarios y del cobre.
La marcha nacional fue convocada en el marco del post discurso del 21 de mayo del presidente Sebastián Piñera, ocasión que fue aprovechada por los estudiantes para anunciar movilizaciones para el 13 y 26 de junio.
Los dirigentes y organizadores de la marcha ven con buenos ojos la incorporación de otras agrupaciones, pues a su juicio “resalta la transversalidad del movimiento” y al mismo tiempo comentan que serán tres los recorridos: uno que comienza en calle Franklin; desde el frontis de la Universidad de Santiago y el último recorrido en aprobarse fue el acuerdo de marchar desde Cardenal Caro hasta la Alameda.
Emocionado y expectante ante la alta posibilidad de congregar a un buen número de estudiantes, trabajadores y personas que adhieran a las demandas de la Confech se encuentra el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Andrés Fielbaum.
“Me gustaría en primer lugar resaltar la inmensa transversalidad de convocantes a la marcha de mañana, en particular los portuarios y trabajadores del cobre que van a paralizar o retardar sus faenas, lo cual demuestra que el tema educacional ya es absolutamente transversal”, señala Fielbaum en diálogo con Terra.cl.
Asimismo el dirigente estudiantil criticó la manera en que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera ha lidiado con las tomas de recintos educacionales, aludiendo que se busca “desviar el tema hacia la violencia, sin embargo, la verdad es que la potencia de las demandas hace que sea imposible evitarlas”.