El temor de los chavistas a que los medios expresen libremente las opiniones disidentes en Venezuela se asemeja al de Cristina de Kirchner en la Argentina, que lleva años en una pelea contra el grupo de medios Clarín. La interpretación tanto de chavistas como kirchneristas reduce la realidad a una suerte de manipulación mediática que controla masas como si la población sufriera una grave incapacidad de visualizar la realidad con sus propios ojos.
El temor de Maduro a lo que puedan opinar (y/o denunciar) los opositores y su visión de que esto influye directamente y sin ningún filtro sobre las decisiones de la ciudadanía quedó expresado días atrás en el comentario de alejandro Dolina acerca de las denuncias de Jorge Lanata en su programa Periodismo Para Todos. En esa oportunidad, el pensamiento elitista del ladriprogresismo latinoamericano quedó expuesto en su más pura expresión: "La gente se cree todo lo que dicen los medios".
En ese marco de desprecio a la opinión disidente es que Maduro teme que la CNN desde USA pueda tumbar a su gobierno y por eso encara acciones como la compra de Globovisión, único gran canal de TV opositor en Venezuela.
Así, la Sociedad Interamericana de Prensa señala que el presidente Nicolás Maduro aprieta el acelerador contra las voces disidentes, y la Asociación Internacional de Radiodifusión exhorta al mandatario a conducir un gobierno que garantice la libertad de prensa.
El presidente de la Comisión de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, afirmó que el mandatario fomenta la censura y el hostigamiento contra los medios de comunicación en Venezuela. "Está apretando el acelerador con cualquier voz disidente", dijo.
Aseguró que Maduro aplica la misma receta del difunto presidente Hugo Chávez contra los medios, pero aumentó la velocidad con la cual trata de acallar a la oposición. "No quiere que las voces de sus adversarios se oigan, sobre todo la del ex candidato presidencial y líder de la oposición Henrique Capriles Radonski".
A su juicio, la convocatoria del presidente a los canales Televen, Venevisión y Globovisión para advertirles que saquen de su programación información que desestabilice al país implica una censura.
"¿Quién juzga lo que desestabiliza al país? Para Maduro cualquier cosa que no sea conveniente para él puede desestabilizar al país, como las denuncias de Capriles sobre las irregularidades en las elecciones o la grabación de Mario Silva que fue difundida", expresó.
Insistió en que la ciudadanía tiene derecho de conocer y de ser informada sobre ese tipo de acontecimientos, y no sólo enterarse de la información que proviene del Gobierno. "Esta tendencia que vemos se va a agudizar".
Enfatizó que los medios impresos marcan la agenda de la opinión pública y que la televisión recoge los temas de la prensa. Así, si la televisión no puede hacerse eco de las denuncias, un amplio sector de la ciudadanía no tendrá acceso a la información, pues los periódicos son consumidos por un público menor que el de la TV.
"Eso lo saben Maduro y sus asesores cubanos. La ciudadanía no va a tener acceso a la información. Los cubanos entienden muy bien cómo manejar la opinión pública, y él está entregado a los cubanos", manifestó.
La SIP condenó un atentado con explosivo perpetrado contra la sede del diario Panorama y pidió a las autoridades garantías para el ejercicio del periodismo. Exhortó al Gobierno a investigar con premura el atentado, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia.
El presidente de la SIP, Jaime Mantilla, solicitó en un comunicado a las autoridades venezolanas que garanticen la "seguridad física de quienes ejercen la libertad de prensa" e investigue con celeridad este atentado que, "aunque no tuvo resultados fatales, alienta la autocensura y la cultura del miedo".
El presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión, Luis Pardo Sáinz, exhortó al presidente Nicolás Maduro a que garantice la libertad de prensa y la libertad de expresión como en cualquier país democrático. Señaló que la libertad de prensa en Venezuela es intervenida para imponer un discurso hegemónico militar y contra la disidencia, lo cual, a su juicio, ha aumentado a partir de la presidencia de Maduro.
Añadió que es necesario que los funcionarios del Ejecutivo se reúnan con los medios, no con el fin de imponerles falsos mecanismos para modificar la programación, sino con el propósito de llegar a acuerdos en los cuales no se trastoque el derecho de los venezolanos de estar informados. También con las asociaciones civiles, como punta de lanza para romper con los esquemas que han calificado a Venezuela de país totalitario en materia de libertad de prensa.
Sobre la ausencia de sanciones a canales del Estado por parte del Gobierno, en los cuales, según dijo, existen programas que criminalizan a la disidencia, aseguró que se trataba de una situación lógica en un país donde no existe la independencia auténtica de poderes del Estado.
"No hay responsabilidades administrativas apegadas al derecho, hay una política de partido en esos canales; hay una hegemonía sin justicia; en esos canales se utilizan las leyes para perseguir a los disidentes y no para impartir justicia mediante la verdad", destacó.