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UNASUR: Además de Cristina, faltan Dilma, Hugo y Evo

Al faltazo de Cristina de Kirchner, por un cuadro de lumbalgia, a la Cumbre de Mandatarios de la UNASUR, se suman las ausencias de Dilma Rousseff, por cuestiones de agenda, de HUgo Chávez, en tratamiento contra el Cáncer en Cuba; y de Evo Morales. La Cumbre tratará los mismos temas que viene tratando desde que se iniciaron sus actividades, aunque cuenta con sus cuadros menos importantes.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Los temas centrales de la cumbre son el análisis del avance del proceso de integración, la discusión del Protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación entre los países de América del Sur, que busca crear condiciones de confianza recíproca entre las naciones; y la situación política de Paraguay, país suspendido del bloque tras la destitución del presidente Fernando Lugo

 
La Argentina envió al vicepresidente Amado Boudou, en representación de la presidente Cristina de Kirchner, quien anoche debió suspender su visita por "un cuadro de lumbalgia". 
 
Además de Cristina, tampoco estarán en la cumbre los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff -por cuestiones de agenda-; de Venezuela, Hugo Chávez -quien se encuentra en Cuba por su problema de salud-; y de Bolivia, Evo Morales, quienes serán reemplazados por los vicepresidentes y cancilleres. 
 
Hasta anoche habían llegado a Lima los jefes de Estado de Uruguay, José Mujica; de Colombia, Juan Manuel Santos; de Surinam, Desiré Delano Bouterse; y de Guyana, Donald Ramotar. En tanto, se espera para esta mañana el arribo de los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera; y de Ecuador, Rafael Correa
 
La agenda del encuentro tiene previsto que, a partir de las 8.30 hora local (10.30 hora argentina), los mandatarios lleguen al Swissotel en el coqueto barrio limeño de San Isidro, para realizar a las 9 la foto oficial de la cumbre en los jardines del hotel. 
 
A las 9.30 será el discurso de inauguración del presidente peruano y luego se iniciará la sesión reservada de los mandatarios, tras la cual se aprobará la Declaración de Lima y los documentos finales del Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unasur. 
 
Ayer, estuvieron reunidos los ministros de Relaciones Exteriores de los países de la Unasur, quienes elaboraron la agenda y los documentos que serán aprobados hoy por los mandatarios. 
 
Agenda poco clara
 
Hay una tensión de fondo entre la Unasur y la OEA. La nueva organización quiere reemplazar a la otra, y en algunos aspectos ya lo está haciendo. Los temas son la unidad y la autonomía de América Latina, que se lograría poniendo de lado a USA, acaso vistos como demasiado grandes y distintos para participar en asuntos al sur del Río Grande.
 
La aparición de la Unasur se da en el auge de la izquierda electoral en América Latina, en un decenio de especial prosperidad globalizante en la región, en el paso de Brasil a la condición de potencia intermedia mundial. El propio Washington, abrumado por guerras y crisis en el resto del mundo, optó a partir de un momento (evidente en el golpe de Honduras) por una política de cierta prescindencia.
 
Unasur todavía no ha establecido realmente el orden jerárquico de sus miembros. La primacía de Brasil parece clara, pero a Brasilia no parece interesarle Unasur por la posibilidad de liderar a América Latina, sino como un recurso para que Brasil no aparezca ante el mundo bajo la sombra de Washington. En cierto modo una segunda actitud prescindente frente a la región.
 
En cambio, los países bolivarianos, o casi, quisieran hacer de la Unasur un foro antiimperialista, que empiece esa tarea con una crítica de los usos y costumbres liberales en diversas áreas que USA empezó a promover con nueva fuerza desde los tiempos de Jimmy Carter y Zbigniew Brezinski, 1977-1981. Este movimiento es zigzagueante, pero constante, y está redibujando el mapa ideológico.
 
Hasta el momento la Unasur da la impresión de no tener una agenda. Es decir, un consenso sobre qué hacer con la unidad y la autonomía recién ganadas. Parte del problema está en que los foros económicos, orientados hacia las ganancias y mucho menos limitantes, están demostrando ser más dinámicas y atractivas que las políticas para los gobiernos, ninguno de los cuales maneja políticas alternativas al capitalismo.
 
La unidad política es complicada. Unasur tuvo un buen momento en la solidaridad con Argentina en el reciente clinch Malvinas/Falklands. Pero resulta difícil imaginar una actitud parecida, o siquiera un apoyo verbal, en el caso de los capitales-buitre que le vienen ajustando las clavijas judiciales a Cristina Fernández en su hora de apremio económico.

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