En el caso actual, la elefante salvaje se extravió hacia un pueblo cerca del Parque Nacional Valle Silencioso, en el estado de Kerala, en busca de comida, y se encontró con la fruta tramposa -se cree que habría sido un ananá-. Al comerla, esta explotó y lastimó severamente su boca.
"Estamos investigando la naturaleza de los explosivos así como la comida que comió", explicó Surendra Kumar, jefe guardián de vida silvestre, a AFP. La policía está involucrada en la investigación. "Buscamos a las peronas y circunstancias que llevaron a su muerte", agregó.
"No lastimó a un solo humano aún cuando corrió con un dolor punzante por las calles del pueblo", escribió Mohan Krishnan, quien lideró el equipo que intentó rescatar a la elefante. "No aplastó una sola casa. Por eso digo que ella está llena de bondad."
Fotos que circularon en redes sociales muestran a la elefante parada en un río tras el incidente, sumergiendo su boca y torso en el agua, horas antes de morir. Esto fue probablemente para evitar que moscas e insectos se instalaran en sus heridas. 2 elefantes cautivos fueron traídos para guiarla hacia afuera del río pero la elefante no se movía. Horas después murió. "Creo que tenía un sexto sentido. No nos dejó hacer nada", escribió Krishnan, quien cree que la elefante se metió al río sabiendo que iba a morir allí.