"Es una operación para preservar y reforzar la filial automovilística italiana y relanzar las inversiones, la innovación y el empleo en un sector estratégico para el futuro económico e industrial del país", anunció el ministro de Economía, Roberto Gualtieri, en un comunicado.
Uno de los puntos más importantes hacia donde apunta el préstamo es "financiar las actividades de FCA en Italia y aportar un apoyo adicional a unas 10.000 pequeñas empresas de la cadena de suministro automovilístico", explicó entonces la marca ítaloestadounidense.
Fiat-Chrysler emplea, en Italia, cerca de 55.000 personas en 16 fábricas y 26 plantas y el grupo asegura que trabaja con 5.500 contratistas en la península, que generan unos 200.000 empleos.
Por cierto el sector del automóvil es clave para la economía italiana y representa el 6,2% del PIB nacional, pero se vio fuertemente golpeado por la pandemia del coronavirus, que se cobró más de 34.000 muertos en la península.
El pedido de garantía había suscitado críticas en algunos sectores ya que la sede legal del grupo italo-estadounidense FCA está situada en Holanda, y la posibilidad de que una parte de ese importante crédito, garantizado por las instituciones italianas, vaya al extranjero, desató interrogantes entre la clase política.