Si bien estuvo en el ojo de la tormenta hace algunos años después de ofrecer un medicamento contra las hepatitis C a aproximadamente US$ 84,000, también el laboratorio recibe presiones por parte de los gigantes de Wall Street que invirtieron en la investigación así como los altos cargos políticos de Washington. Es así donde aparece la principal preocupación del común de la población, si necesitan recuperar tanto dinero, ¿a cuánto se venderá al público el remdesivir?
Según POLÍTICO, uno de los medios norteamericanos insertados en la cúpula política de Washington, asegura que después de consultar estudios y costos de investigación y desarrollo desde el Instituto de Revisión Clínica y Económica, Gilead podría llegar a cobrar al menos US$ 390 por el medicamento. Esto sin tener en cuenta el hecho de que son un laboratorio, necesitan ganancia, más lo mencionado anteriormente con respecto al dinero que deben. Esto cambiaría el panorama y aumentaría el precio a entre US$ 5,000 y US$ 10,000.
En consecuencia, desde la Cámara de Representantes del Congreso están preparando preguntas al organismo sobre los precios y sobre los casi US$ 70 millones que recibió por parte de los donantes de Wall Street que ahora festejan. Todo esto ocurre mientras que la Unión Europea está pujando por una colaboración internacional y no solamente para hacer resaltar los valores de globalización que mantiene la Unión Europea, sino también para evitar que la administración Trump adopte el modo nacionalista extremo y niegue el medicamento a otros países. Aunque por lo que dieron a conocer hasta el momento los medios locales ya existen conversaciones entre el laboratorio y las autoridades europeas.
Quien seguramente tendrá problemas para acceder a la droga será China, tal es así que desde Estados Unidos existe una presión hacia Bruselas para que Europa apoye una investigación internacional sobre el manejo de China del Coronavirus. Por supuesto esto llega como una estrategia más por parte de la administración Trump para intentar salvar la campaña política del presidente de cara a las elecciones en noviembre 2020. A pesar de que tensar todavía más las relaciones entre China y Estados Unidos no es la mejor opción, mucho menos para Europa que no está en condiciones de perder ningún socio comercial.