Aznar asegura que sabría recordar “el momento exacto” en el que ya tuvo claro que su sucesor al frente del PP y como candidato a la Presidencia del Gobierno sería Mariano Rajoy. Sin embargo, ese día de noviembre de 2002 “su nombre ya estaba escrito” en un cuaderno azul. Así lo relata el ex jefe del Ejecutivo entre 1996 y 2004 en el primer volumen de sus memorias, que la editorial Planeta publicará el próximo día 27, en las que repasa en primera personas algunas de sus decisiones más controvertidas de su carrera política. Lo que sí deja claro es que Rodrigo Rato lo rechazó dos veces.
Sin referencias a los atentados del 11-M o a la intervención española en Irak, los extractos adelantados hoy por Planeta recogen la versión de Aznar sobre los pactos de estabilidad, la entrada en el euro y la política antiterrorista en la segunda mitad de los noventa. Incluida “la única reunión” entre representantes del Gobierno y la dirección de ETA mantenida en Suiza el 19 de mayo de 1999.
“La fecha”, cuenta Aznar, “se fijó por mediación de monseñor Juan María Uriarte, que entonces era obispo de Zamora y luego lo fue de San Sebastián. Hubo un intercambio previo de comunicaciones para acordar el formato del encuentro”.
"Para nosotros”, agrega," ¡la finalidad de la reunión estaba muy clara. Se trataba de comprobar si la tregua era o no un cese definitivo de la violencia. Para eso la autoricé y para nada más”, afirma antes de asegurar que “el encuentro no formó parte de ninguna negociación ni en él se negoció nada”.
A su regreso, Javier Zarzalejos, Ricardo Martí Fluxá, entonces secretario de Estado de Seguridad, y Pedro Arriola informaron a Aznar del encuentro, que “había constatado la diferencia insalvable entre las posiciones del Gobierno y de ETA”.
“Aunque se dejó abierta la posibilidad de un segundo encuentro, ETA desistió al comprobar que no podía obtener ninguna de sus pretensiones”, que incluían cambios en la política penitenciaria que ahora, con formas y significados distintos, siguen sobre la mesa un año después del anuncio de cese definitivo de la violencia de la banda.
Quien es hoy responsable último de estas decisiones, Mariano Rajoy, era entonces ministro de Educación, y no fue hasta el 23 de agosto de 2003 que Aznar le comunicó su decisión. “A última hora pedí a Mariano Rajoy que viniera a verme a mi despacho”, relata Aznar. Rajoy dijo: "¡Presidente, prefiero que no me digas lo que intuyo que me vas a decir. Pero quiero que sepas que siempre te estaré agradecido. Nunca olvidaré que me has hecho cinco veces ministro y, además, vicepresidente del Gobierno. Con esto, todas mis aspiraciones políticas están más que colmadas”.
“Gracias”, le contestó el ex jefe del Ejecutivo, “pero te lo voy a decir. Creo que tú eres la persona adecuada”. A lo que añadió: "Esta conversación es solo entre nosotros, porque la convocatoria con los demás, incluido tú mismo, será mañana”.
Entonces Rajoy preguntó: “¿Ni siquiera a mi padre?”.
“Ni siquiera a tu padre”, zanjó Aznar.
El ex presidente explica cuáles fueron sus criterios para tomar esa decisión: garantizar una continuidad básica de las políticas desarrolladas por el PP, preservar la jerarquía interna del partido, “sin rupturas generacionales innecesarias”, y también que esa persona no “pudiese ser vista por nadie como una prolongación personal” de su antecesor. Años antes, asegura Aznar, le propuso lo mismo a Rodrigo Rato, con el que tras el nombramiento de Rajoy se enfriaron las relaciones, y este planteó objeciones “por motivos personales”.
“No volvimos a hablar del asunto hasta el verano de 2003, unos días antes de marcharnos de vacaciones”, añade el ex jefe del Ejecutivo. “Entonces fue Rodrigo quien puso el tema sobre la mesa. Me anunció que había cambiado de opinión y que ahora”, tras la decisión de Aznar de renunciar a revalidar un tercer mandato, “sí quería ser el candidato del PP a las elecciones generales previstas para el mes de marzo siguiente”. Le contestó: “Tú me has dicho dos veces que no”, a lo que él respondió: “Pero ahora te digo que sí”. Aznar no replicó. “Sólo tomé nota”.