El primer ministro egipcio tuvo que contener las lágrimas al hablar de las imágenes que había presenciado en el hospital Shifa, de Gaza capital.
En un momento de la rueda de prensa, Haniye levantó el brazo a Qandil para mostrar los restos de sangre de un niño muerto en un ataque israelí, cuyo cadáver ambos habían levantado.
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El jefe del Gobierno de Hamás tomó luego la palabra para agradecer esta "visita histórica" que definió como "coherente con la revolución egipcia".
"La visita es un mensaje a la ocupación. No vamos a dejar Gaza sola. Es un mensaje de solidaridad con el pueblo palestino. Estamos con vosotros. Triunfaremos y enfrentamos la agresión a nuestro pueblo a través de la resistencia de nuestro pueblo y a través de la acción de Egipto y de todos los líderes del mundo", añadió.
Haniye señaló que la "valiente" decisión de El Cairo "ha llegado al corazón de todos los palestinos" y exhortó a " todos los líderes del mundo árabe y musulmán a seguir los pasos de Egipto para parar esta agresión".
A su entrada a la franja, Qandil fue recibido por Ziad al-Zaza, viceprimer ministro del Ejecutivo en Gaza, ya que Ismael Haniye y otros dirigentes del movimiento islamista están escondidos por temor al Ejército israelí que el miércoles mató al líder del brazo armado de Hamás, Ahmed Yabari, y que inauguró la ofensiva militar.
Qandil cruzó el paso fronterizo de Rafah acompañado por 14 responsables egipcios, entre ellos ministros, diputados y agentes de servicios secretos.
Israel se había comprometido a respetar un alto el fuego solicitado por El Cairo, pero el lanzamiento de cohetes desde Gaza y posteriormente los bombardeos israelíes han continuado durante el periplo, de apenas tres horas.