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Romney recuperó vida en el 1er. debate con Obama

Mitt Romney logró el resultado que necesitaba para revivir su candidatura e insuflar aire fresco en la carrera por la Casa Blanca. El primer debate presidencial no dejó frases para el recuerdo. Pero el aspirante republicano expuso sus argumentos con claridad mientras que Barack Obama pareció adormilado e inseguro en sus respuestas. El debate se celebró en la Universidad de Denver y se extendió durante 90 minutos en los que ambos candidatos se enzarzaron en una polémica constante sobre el desempleo, la Sanidad pública o la reducción del déficit público. Hubo fragmentos demasiado técnicos para atraer la atención del ciudadano comun. Pero también pasajes muy vivos como cuando Romney acusó al Presidente como el responsable de la anemia de la economía estadounidense. "Seguir adelante con la situación actual no va a ayudar a los americanos que sufren", afirmó. "Usted aumentó los impuestos y destruyó empleos".

 

Mitt Romney se reincorporó a la carrera proselitista que tenía perdida. Sólido, agresivo, más convincente que nunca, el candidato republicano sacó ventaja de la ocasión y obtuvo oxígeno suficiente para alargar la pelea.
 
Aunque el debate, el 1ro. de los 3 que sostendrán los candidatos a la Presidencia de USA, no aportó ni una frase gloriosa que marcara la noche y pase a la historia, Romney estuvo por encima de su rival y, sin ofrecer recetas específicas, dio la sensación de tener un mejor plan para este país.
 
Barack Obama estuvo desconocido. Aunque los debates nunca han sido su fuerte, en esta oportunidad se le vio particularmente desenchufado. Lo que más se recordará de su actuación es que pasó la mayor parte del tiempo con la vista en el suelo, supuestamente mirando sus anotaciones, pero, en las pantallas de televisión, con una triste imagen de abatimiento.
 
El Presidente estuvo a la defensiva, inseguro y bastante previsible en su argumentación. No se puede decir que cometiera errores de bulto ni que dijera nada contradictorio con lo que ha sostenido en las últimas semanas. Pero tampoco aportó nada ni transmitió la emoción que suele ser habitual en sus discursos y actuaciones en solitario.
 
Obama y Romney hablaron casi todo el tiempo de economía y de sus derivaciones en los programas sociales que afectan a los ciudadanos. Ninguno de ellos incluyó novedad alguna ni sorpresas dignas de mención. Por lo general, el debate fue aburrido, excesivamente técnico y con escasa participación del moderador, el periodista Jim Lehrer. En cuanto a los hechos y los datos, poco que reseñar. Pero, en cuanto a las impresiones, que, probablemente cuentan más en este tipo de acontecimientos, Romney obtuvo mejor nota.
 
Hay que esperar para comprobar cómo se refleja eso en las encuestas, que ahora mismo favorecen a Obama. Pero no sería sorprendente que Romney obtenga un repunte y recupere el aliento.
 
Quedan 2 debates más, y en los próximos Obama tendrá que acudir mejor preparado y, sobre todo, con más ánimo.
 
El aspirante republicano intentó presentar a Obama como un político frívolo que centró sus esfuerzos en aprobar su reforma sanitaria en lugar de dedicarse por entero a resolver los problemas económicos que heredó de su predecesor. 
 
El Presidente respondió presentando las propuestas de Romney como un remedo de las de George W. Bush pero sus argumentos fueron menos convincentes que los anuncios de su campaña, que subrayan desde hace meses el mismo mensaje en los estados que prometen dirimir esta carrera electoral.
 
10 puntos abajo en las encuestas, el ex gobernador de Massachusetts salió al debate mucho más despierto que Obama y con un objetivo evidente: desmontar la caricatura que lo retrata como un millonario que no comprende los problemas del hombre corriente y que subirá los impuestos a las clases medias. 
 
El Presidente atacó la vaguedad de las propuestas fiscales de su rival y se preguntó con sarcasmo si las escondía "porque eran demasiado buenas". 
 
Pero Romney respondió atacando punto por punto la gestión económica de Obama, y prometió: "No pienso recortar el presupuesto de Educación".
 
Romney, afirmó hoy que el nivel de endeudamiento de USA "simplemente no es moral" (alcanza a US$ 16 billones), mientras el presidente Barack Obama criticó el plan de su rival para reducir ese elevado déficit porque no funcionará sin aumentar las "cargas" a la clase media.
 
Obama "prefiere aumentar los impuestos", afirmó Romney. "El Presidente ya dijo que iba a reducir el déficit a la mitad, pero no ha hecho el trabajo", subrayó Romney.
 
Obama dijo que "las matemáticas" y "el sentido común" muestran que la propuesta de Romney no es una receta para crear empleos ni para reducir el déficit sin hacer "recortes drásticos" en educación y aumentar las "cargas" a la clase media.
 
"Si creen que podemos recortar impuestos en US$ 5 billones y añadir US$ 2 billones en gastos adicionales que el Ejército no ha solicitado (...) y ofrecer deducciones a los estadounidenses más privilegiados y que no tendremos que pagar la factura, entonces el plan del gobernador Romney puede funcionar para ustedes", ironizó Obama. 

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