El G7 critica el asedio de USA en el Caribe y Marco Rubio/ Donald Trump se desentienden
Marco Rubio y Donald Trump no se dan por aludidos frente a las críticas de la UE y del G7 contra el despliegue estadounidense en el Caribe. Los aliados europeos dicen que viola el derecho internacional y dudan sobre si solo abaten narcos.
13 de noviembre de 2025 - 11:46
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el número dos del gobierno de Donald Trump, desestimó este miércoles las críticas de algunos aliados europeos del G7, quienes pusieron en duda la legalidad de las operaciones estadounidenses en el Caribe. Rubio argumentó que no deberían entrometerse en la forma en la que Washington defiende su seguridad nacional frente al narcoterrorismo.
Marco Rubio concurrió a una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los Siete en la región canadiense de Niágara, en la que debatió acerca de los conflictos en Ucrania, Sudán y en Gaza, inmersa en una frágil tregua, pero algunos de los aliados europeos presentes aprovecharon la ocasión para expresar preocupación por los abatimientos estadounidenses letales en el Caribe y el Pacífico Oriental contra rudimentarias barcazas que, según la administración de Trump, transportan droga hacia Washington.
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Estados Unidos enfrenta críticas por el asedio al Caribe de parte de Francia, así como reservas de la Unión Europea, advertencias de expertos de la ONU y la decisión de Colombia de suspender la cooperación de inteligencia con Washington.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, dijo al inicio de la reunión de este martes que los ataques estadounidenses“violan el derecho internacional” y son motivo de preocupación para los territorios franceses en la región del Caribe.
De igual forma, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, declaró a Reuters, al margen de la reunión, que tales ataques solo podrían justificarse como legítima defensa o por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Marco Rubio responde a la ola de críticas europea al asedio estadounidense en el Caribe
Un grupo de ministros de Exteriores del G7, reunidos en la región canadiense de Niágara, criticó el despliegue naval, militar y aéreo de Estados Unidos en el Caribe y frente a las costas del Pacífico de América Latina, mediante el cual Washington ha abatido al menos 19 embarcaciones con presuntos narcotraficantes, aunque algunos gobierno como el de Colombia. Sin embargo, algunos gobiernos, como el de Coolombia, aseguran que se han atacado a pescadores, y ciertos funcionarios del Pentágono estarían cuestionando tras bambalinas la legalidad de esta operación en aguas internacional, al límite de las soberanías de otros países.
A pesar de las críticas y de los cuestionamientos sobre la legalidad, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, luego de dicha reunión, defendió la campaña estadounidense en el Caribe y Pacífico oriental, bajo el supuesto de ser una contienda directa contra el narcotráfico transnacional. Al mismo tiempo, sentenció que Bruselas no debe dictaminar cómo Washington enfrenta al narcoterrorismo que pone en riesgo su seguridad nacional.
No creo que la Unión Europea pueda determinar qué es el derecho internacional... y ciertamente no puede determinar cómo Estados Unidos defiende su seguridad nacional ( Marco Rubio) No creo que la Unión Europea pueda determinar qué es el derecho internacional... y ciertamente no puede determinar cómo Estados Unidos defiende su seguridad nacional ( Marco Rubio)
Del mismo modo, dijo que nadie había mencionado las operaciones durante la reunión del G7, pero defendió los ataques letales a embarcaciones supuestamente vinculadas a narcotraficantes, a quienes calificó como “narcoterroristas”.
Al ser consultado sobre un informe de CNN que afirma que Gran Bretaña había suspendido el intercambio de información de inteligencia sobre narcotráfico debido a la preocupación por los ataques, Rubio lo calificó de "noticia falsa" y dijo que Estados Unidos tiene una relación muy sólida con el Reino Unido."Nada ha cambiado ni ha ocurrido que haya impedido de ninguna manera nuestra capacidad para hacer lo que estamos haciendo", dijo Rubio. "Tampoco estamos pidiendo a nadie que nos ayude con lo que estamos haciendo", agregó.
Sin embargo, crecen los cuestionamientos al asedio estadounidense en el Caribe. "Funcionarios del gobierno de los EE. UU. han cometido un asesinato y violado nuestra soberanía en aguas territoriales", escribió Petro en un posteo en X durante octubre luego de que un ecuatoriano y un colombiano fueran devueltos a sus países tras sobrevivir al 6to ataque de Estados Unidos contra una supuesta narco barcaza.
Dos sobrevivientes, de los cuatro tripulantes que iban a bordo de la sexta embarcación supuestamente cargada de drogas, resistieron al ataque realizado por las fuerzas militares de Estados Unidos en el Caribe. Fueron detenidos en un barco de la Marina estadounidense, pero poco después, fueron liberados y repatriados a sus países de origen.
Uno de ellos, Jeison Obando Pérez, de 34 años, que llegó al Colombia "con trauma cerebral, sedado, drogado, respirando con un ventilador". Obando, según Gustavo Petro, no es un narcotraficante y probablemente estaba pescando.
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Gustavo Petro concuerda con Nicolás Maduro en que Trump no está desplegando su fuerza en el Caribe para desarticular el supuesto flujo de fentanilo, sino más bien está interesado en expropiar los recursos naturales de Colombia, Venezuela y otros países de Latinoamérica.
“¿Tan peligrosos como para intentar matarlos con una operación militar, pero no lo suficiente como para juzgarlos?”, se preguntó Jack Goldsmith, exfuncionario del Departamento de Justicia de EE.UU. y actual profesor en Harvard, mostrando su escepticismo sobre la legitimidad de las operaciones y si realmente están frente a narcoterroristas.
En septiembre, Petro declaró que el otro compatriota muerto en el ataque estadounidense, Alejandro Carranza, era un "pescador de toda la vida" cuya embarcación había sufrido daños y estaba a la deriva en el momento del ataque.
En tanto, en octubre pasado, el comandante militar que supervisaba los ataques del Pentágono contra barcazas en el mar Caribe dimitió en medio de los cuestionamientos sobre la legalidad de las operaciones, que podrían estar infringiendo el Derecho Internacional Penal.
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El almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de EE. UU., en Washington el año pasado.
El almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el cual supervisa todas las operaciones en Centro y Latinoamérica, renunció en el actual contexto del despliegue naval en el Caribe, el cual involucra a al menos seis destructores de guerra, varios buques anfibios de guerra y alrededor de 10.000 soldados a bordo de los barcos navales estadounidenses para supuestamente desmantelar el tráfico de drogas hacia Washington.