La cumbre de anoche dejó en claro que ese no será el rumbo.
En los 2 minutos que cada delegación tuvo para hablar hacia el comienzo del evento, chinos y estadounidenses se dispararon con pesada munición oral.
Tanto es así que se especula con que China podría hasta cancelar su ofrecimiento para que Biden y su homólogo chino, Xi Jinping, mantengan una cumbre virtual pautada para el 22/4, en celebración del Día de la Tierra.
El secretario de Estado de USA, Anthony Blinken, dijo que estaba en Anchorage para expresar su "profunda preocupación" por las acciones de China, que, según dio a entender, amenazan con crear un mundo "en el que quien tiene el poder hace las leyes, y que podría ser mucho más violento e inestable."
“Discutiremos sobre nuestras profundas preocupaciones acerca de las acciones de China en Xinjiang”, dijo Blinken, donde Washington acusa a Beijing de “genocidio” contra los musulmanes uigures, “de Hong Kong, Taiwán, ciberataques contra Estados Unidos y coerción económica contra nuestros aliados”, agregó ante el máximo funcionario diplomático del Partido Comunista Chino, Yang Jiechi, y el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi.
“Cada uno de estos actos amenaza el orden basado en reglas que garantiza la estabilidad global. Por eso no se trata sólo de asuntos internos, y sentimos la obligación de hablar de ello aquí, hoy”, dijo, marcando un giro respecto del administración anterior, que creía que cuestiones como la democracia o el respeto a los Derechos Humanos son asuntos internos de los países.
China respondió. "Esperamos que Estados Unidos lo hará mejor en materia de derechos humanos", retrucó Yang. "El hecho es que hay muchos problemas dentro de Estados Unidos con respecto a los derechos humanos, lo cual es admitido por USA mismo."
Estos problemas, argumentó, están "profundamente arraigados. No emergieron en los últimos 4 años, como Black Lives Matter."
Blinken dijo que la administración de Biden y sus aliados lucharán contra el creciente autoritarismo chino en casa y afuera.
En respuesta, Yang demandó que USA dejara de intentar su propia versión de la democracia cuando lidiaba con el descontento al seno de su propia población.
Cuando la prensa se estaba marchando para que los representantes de ambas potencias empezaran a negociar (o siguieran insultándose en privado), Blinken se dirigió a los periodistas: "¡Esperan un momento!", para decirles que USA "no es perfecta", pero sí una sociedad abierta y democrática que discute sus problemas con transparencia.
"Lo que hemos hecho a lo largo de nuestra historia ha sido afrontar esos retos de manera abierta, pública, transparente, no negando que existen", afirmó el secretario de Estado.
Wang acusó a USA de utilizar un tono condescendiente.
Así, la primera cumbre entre altos representantes de ambas potencias con Biden a cargo de una de ellas, fue planteada en los términos más duros, haciendo agua la esperanza de que, bajo una administración demócrata, el conflicto menguaría.
Esto sucede días después de que Biden llamara "asesino" y "sin alma" al presidente ruso, Vladimir Putin, alegando que "va a pagar" por haber presuntamente intentado interferir en las elecciones estadounidenses de 2020.
¿Por qué Biden elige este tono confrontativo para con China y Rusia al comienzo de su mandato? ¿Por qué pisar el acelerador del conflicto tan pronto?
Una teoría apunta a que tendría que ver con una cuestión de política interna: Biden necesita seducir a los republicanos moderados, no trumpistas.
Esta toma de posición en contra de los líderes chino y ruso podría tener que ver con apelar a ese "público", que puede preferir un escenario de confrontación.
Recordemos que el Senado estadounidense está perfectamente partido a la mitad (50 republicanos, 50 demócratas).
Los demócratas "controlan" la Cámara gracias a que quien desempata en una hipotética votación que termina cabeza a cabeza, es la vicepresidenta, Kamala Harris.
Sin embargo, el presidente no puede costearse perder 1 solo voto demócrata, porque empezaría a estar flojo de números para aprobar sus proyectos.
Y al seno del Partido Demócrata, hay diferencias y son fuertes.
El sector más izquierdista dentro del Partido podría, en algunos temas, querer marcar diferencia con el presidente, y en ese caso, Biden necesitaría el apoyo de republicanos moderados para lograr aprobar su agenda.