Agentes de policía custodian el perímetro de la Puerta del Sol mientras se retiran las instalaciones de la protesta por la vivienda.
FOTO: EFE / FERNANDO VILLAR
Los sindicatos mayoritarios quieren que esas preocupaciones marquen la discusión política, aunque rechazan presentar el paro como una consigna electoral. “Nuestra misión no es influir en el resultado electoral”, sostuvo Unai Sordo, secretario general de CCOO, antes de defender que las condiciones de vida de los trabajadores ocupen el debate público. Pepe Álvarez, líder de UGT, resumió el peso del gasto habitacional sobre las familias con una frase: “La vivienda es el factor que lo estropea todo”. Según recogió La Vanguardia, ambos dirigentes esperan manifestaciones multitudinarias que amplíen el alcance de la convocatoria más allá de quienes puedan parar en sus puestos.
En Madrid, esa preparación ya tiene una estructura fuera del asentamiento: la Mesa Sindical llama a formar comités en centros de trabajo, centros de estudio, barrios y municipios, abiertos a organizaciones sociales y al activismo. Su planteamiento también mira más allá de noviembre: mantener la organización después de la huelga, gobierne quien gobierne. El desafío para la movilización surgida en Sol será convertir la visibilidad que le dieron las tiendas en una participación sostenida, ahora que la intervención policial ha puesto fin a su presencia permanente en la plaza.
La plaza se vacía, pero la vivienda sigue pesando en las urnas
El desalojo cierra la etapa más visible de la protesta en Madrid cuando sus reivindicaciones buscan hacerse escuchar en plena disputa electoral. La huelga de noviembre precederá por apenas dos días al inicio de la campaña, de modo que los partidos empezarán a pedir formalmente el voto después de una jornada con la que sindicatos y organizaciones de inquilinos pretenden demostrar la fuerza del reclamo. El alcance de esa movilización todavía está por verse, pero las encuestas ya muestran que el acceso a una casa ocupa un lugar importante entre las prioridades del electorado.
Según el sondeo del Instituto DYM para 20minutos, realizado entre el 5 y el 7 de octubre mediante 1.011 entrevistas, el 51,3% de los encuestados incluye la vivienda entre los asuntos que influirán en su voto. Para el 22,4%, además, constituye el factor principal, por delante de la inmigración, la economía y la corrupción. Su peso atraviesa distintos electorados, aunque con intensidades desiguales: la identifica como primera motivación el 36,5% de los votantes del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), frente al 12,3% de los del PP (Partido Popular) y el 8,7% de los de Vox. Esa diferencia ayuda a entender por qué una misma crisis puede ocupar posiciones tan distintas en los discursos de campaña.
Sin embargo, reconocer su importancia no significa votar exclusivamente en función de ella. YouGov, una empresa internacional de encuestas e investigación de opinión pública, publicó el 30 de octubre un estudio en el que el 53% sitúa la vivienda entre los dos principales problemas de España, pero solo el 7% la menciona espontáneamente al explicar qué influye más en su decisión electoral. En esa pregunta abierta aparecen por delante motivaciones como impedir un Gobierno de derechas o cambiar al Ejecutivo actual. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la referencia al problema habitacional asciende al 12%, frente al 5% entre los mayores de 50. La preocupación es amplia, pero su traducción electoral depende también de la edad, las preferencias políticas y las otras cuestiones que cada votante considera prioritarias.
La Puerta del Sol, prácticamente despejada tras las tareas de limpieza que siguieron al desmantelamiento de la acampada por la vivienda en Madrid.
FOTO: EFE / FERNANDO VILLAR
Los datos permiten afirmar que más de la mitad contempla la vivienda entre los factores que pesarán en su voto, aunque queda por ver cuánto protagonismo conservará durante las próximas semanas. La crisis ferroviaria, la situación en Ceuta, la regularización extraordinaria de migrantes y los casos de corrupción que afectan al oficialismo también pueden disputar ese espacio. Los resultados citados no permiten establecer el efecto electoral de la tragedia de Urda; sí muestran que la inmigración y la corrupción tienen especial relevancia entre los votantes de la derecha. Ese reparto ofrece al PP y a Vox un terreno sobre el que dirigir sus críticas al Gobierno, mientras las organizaciones de vivienda intentan evitar que sus demandas queden relegadas por la confrontación entre partidos.
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