La actuación sobre esa rama valenciana tuvo otra derivación este viernes: la detención en Alfafar de un joven de 18 años, acusado de alentar el uso de artefactos incendiarios dentro de los mismos grupos. En Cataluña, los Mossos también arrestaron a un menor de 16 años en Bellmunt d’Urgell, señalado como creador y administrador de canales de Lleida; a otro de 17 en Sant Sadurní d’Anoia, por su presunta participación en las comunicaciones vinculadas a Barcelona, y a un joven de 18 en la capital catalana. Son investigaciones sobre funciones y conductas concretas, que no permiten atribuir automáticamente a cada arrestado todos los mensajes difundidos bajo la misma denominación.
El alcance de esa coordinación es una de las cuestiones que sigue abierta. Administrar un canal permite seleccionar participantes, distribuir instrucciones y señalar objetivos; demostrar una dirección sobre el conjunto de perfiles exige establecer los vínculos entre sus responsables. El comunicado de la Guardia Civil sostiene que ha identificado a un presunto promotor nacional, pero no presenta un organigrama completo ni afirma que todas las cuentas locales estuvieran bajo su control. Tampoco anuncia la desarticulación total de Blocus: las actuaciones continúan y las fuerzas de seguridad mantienen los preparativos ante las convocatorias del fin de semana.
Incendios y enfrentamientos con la policía marcaron el centro de Barcelona tras la concentración en plaza de Catalunya.
FOTO: EFE / ALBERTO ESTEVEZ
Madrid protege sus comercios y Sevilla se suma a los preparativos
Las medidas de protección que ya contó Urgente24 en la Gran Vía de Madrid empiezan a verse también en otras ciudades. Algunos establecimientos del centro de la capital han cubierto sus escaparates con tableros y previsto cierres anticipados ante el temor a nuevos episodios de pillaje durante Halloween. La incertidumbre tiene así consecuencias antes de cualquier concentración: obliga a los negocios a reforzar sus locales y revisar cómo atenderán al público durante el fin de semana.
En Sevilla, una de las imágenes de este viernes es la fachada del Decathlon de la calle Laraña, parcialmente cubierta con grandes paneles de madera. Otro local cercano instaló protecciones similares. Según La Voz del Sur, en grupos de Telegram circularon mensajes que animaban a atacar establecimientos en República Argentina, la plaza del Duque y Nervión. Comerciantes y hosteleros trasladaron su preocupación al Ayuntamiento, mientras el sindicato CSIF reclamó información operativa y material de protección para los policías que prestarán servicio en la calle.
El dispositivo sevillano contará con 303 agentes de Policía Local, apoyo de una unidad especializada y unos 20 voluntarios de Protección Civil, además de los recursos de Bomberos. El alcalde, José Luis Sanz, aseguró que la ciudad está preparada para intervenir, aunque evitó presentar los avisos como incidentes inevitables: “No sabemos si se harán realidad”, afirmó sobre los mensajes difundidos en redes. El despliegue de Halloween y las precauciones de los negocios responden a un riesgo que las autoridades vigilan, no a una confirmación de que los saqueos vayan a producirse.
Valencia aparece en ese mismo escenario, aunque allí las actuaciones conocidas se concentran en frenar los preparativos digitales. La Policía Nacional cerró los canales Blocus Vlc y detuvo a dos jóvenes por su presunta intervención en llamamientos para atacar comercios este sábado. Entre las instrucciones investigadas figuraban referencias a establecimientos concretos y propuestas para distraer a las fuerzas de seguridad. Esas detenciones se suman a la practicada por la Guardia Civil en Picanya, pero no permiten dar por canceladas todas las convocatorias ni afirmar que los escaparates valencianos estén siguiendo de forma generalizada el ejemplo madrileño o sevillano.
De las aulas francesas a las calles españolas: cómo Blocus tomó el lenguaje de la protesta
Antes de que aparecieran los escaparates tapiados, hubo alumnos esperando profesores que no llegaban y familias reclamando escuelas en condiciones. La movilización francesa comenzó el 21 de septiembre en el instituto Saint-Exupéry de Créteil. Allí se reunieron estudiantes, padres y docentes; después, otros centros comenzaron a bloquear sus accesos. Las quejas hablaban de aulas sobrecargadas, instalaciones deterioradas y falta de personal. Una de las pancartas resumía lo que estaba en juego para quienes salían a manifestarse: “Nuestro futuro no es una opción”.
Con el paso de las semanas, las demandas educativas encontraron compañía. Universitarios, sindicatos y chalecos amarillos se incorporaron a jornadas que también cuestionaban el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos. Pero al terminar algunas marchas, la atención pasó de los reclamos a los incendios y los negocios asaltados. El 24 de octubre, Interior contabilizó 1.314 detenidos, 75 incendios y 24 comercios saqueados; la semana anterior había registrado 1.522 establecimientos afectados. Mientras los manifestantes buscaban sostener sus reivindicaciones, los comerciantes recogían daños y empezaban a protegerse para el siguiente sábado.
Manifestantes en París durante las movilizaciones por el costo de vida y los servicios públicos, que ampliaron los reclamos iniciados en los institutos franceses.
FOTO: NA
Ese fue el escenario que encontraron los jóvenes españoles en sus teléfonos: protestas multitudinarias, cargas policiales y escenas de pillaje circulando junto a consignas sobre un futuro cada vez más difícil de costear. Los perfiles que adoptaron el nombre Blocus copiaron la referencia a los bloqueos franceses y convocaron por la “calidad de los institutos”. En otros carteles aparecían vivienda asequible y salarios dignos, según documentó RTVE. En España, esas palabras remitían a problemas que ya habían sacado gente a la calle. El alquiler y las dificultades para independizarse no necesitaban una convocatoria importada para convertirse en motivos de protesta.
La coincidencia tuvo una expresión concreta en plaza de Catalunya. Cuando llegó la convocatoria del 24 de octubre, allí ya estaba instalada desde hacía semanas una acampada por la vivienda. Quienes llevaban tiempo ocupando ese espacio tuvieron que desmarcarse de la nueva concentración, según recogió EFE. Compartían una plaza y podían aparecer asociados a reclamos parecidos, pero eso no los convertía en una misma organización. El rechazo de los acampados deja a la vista el problema de reunir bajo una sola etiqueta a quienes protestan por el alquiler y a quienes utilizan esos escenarios para promover saqueos.
Es en esa distancia donde se concentra ahora parte de la investigación. La Guardia Civil sostiene que los promotores investigados usaban la apariencia de una protesta estudiantil para preparar acciones violentas. Las demandas sociales ofrecían una convocatoria reconocible; las instrucciones que los agentes atribuyen a esos grupos perseguían otros objetivos. No está acreditado que una organización francesa desembarcara y dirigiera todas las cuentas españolas. Lo que se investiga es cómo se aprovecharon sus referencias para captar participantes en un país con conflictos propios, donde los destrozos corren el riesgo de dejar en segundo plano aquello que otros jóvenes llevan semanas intentando reclamar.
----------------
Más noticias en Urgente24:
Encuesta: 3 escenarios, en todos pierde Milei ( y ¿Kicillof capta votos de Villarruel?)
Tormenta en CABA: Dónde más hay alerta amarilla y hasta cuándo el fenómeno atacará
Aumento de servicios en noviembre: Nuevos valores para la luz y el gas
Arde la pelea Daniel Hadad (vía Feinmann) vs. Santiago Caputo