El ejemplo es Twitter, que prohibió los anuncios políticos en octubre o Google, que prohibió a los anunciantes llevar avisos electorales usando datos como registros públicos de votantes y afiliaciones políticas en general. Otras plataformas como Spotify, Pinterest y TikTok también aplicaron prohibiciones.
Facebook prometió frenar la manipulación política en la plataforma tras no contrarrestar la supuesta interferencia electoral de Rusia y el mal uso de datos de sus usuarios por parte de la desaparecida consultora política Cambridge Analytica en 2016.
En su blog, el director de gestión de productos de Facebook, Rob Leathern, explicó que "la compañía consideró imponer límites como Google, pero decidió no hacerlo porque datos internos indican que la mayoría de los anuncios de candidatos presidenciales estadounidenses son dirigidos a audiencias de más de 250.000 personas".
"Nosotros las basamos (nuestras políticas) en el principio de que la gente debería poder escuchar a quienes desean liderarlos, con defectos y todo", escribió Leathern