Influencers, médiums y gatos: La "batalla cultural" de Milei llega a Casa Rosada
Javier Milei recibió a su tropa digital en Casa Rosada, en medio de himnos y lealtades cruzadas. Quién arma el relato y por qué no es tan espontáneo como dicen.
02 de febrero de 2026 - 11:12
Javier Milei abrió las puertas de la Casa Rosada a un grupo de influencers libertarios que dicen dar la "batalla cultural", pero no por simple entusiasmo militante. Detrás de esta visita simpática hay coordinación digital, estrategia política y una red aceitada que explica bastante bien cómo el Presidente intenta dominar las redes mientras la realidad le pasa factura.
La cocina del mileísmo online: Quiénes son y cómo operan los influencers de Javier Milei
Hubo una reunión el 8 de enero en Casa Rosada de la cual no se supo hasta recién, un encuentro que nada tuvo de casual aunque lo hayan querido hacer pasar por ciudadanos entusiastas.
Según una investigación de Chequeado, se trató de una juntada de creadores de contenido defensores de las ideas de Javier Milei, recibidos en Balcarce 50 por el mismísimo Presidente. Y ninguno de ellos se desconoce: se etiquetan, hacen colaboraciones cruzadas, repiten consignas al mismo tiempo y se organizan en ungrupo de WhatsApp donde se baja línea y se planifican acciones.
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Un grupo de influencers libertarios llegó a Casa Rosada después de coordinar contenidos, consignas y un himno presidencial. Detrás del "apoyo espontáneo" hay grupo de WhatsApp y militancia organizada. Foto: Chequeado.
La figura que articula todo es Marina Biagetti (@marinabiagetti), comunicadora política, colaboradora de La Derecha Diario y con casi 70 mil seguidores en TikTok. Ella misma explicó cómo llegaron al radar presidencial: "Al equipo lo conoce Milei por el himno que hicimos", en referencia a un himno dedicado al Presidente que se viralizó después de que el propio Milei lo retuiteara.
Alrededor de Biagetti se mueve un grupo tan variopinto como alineado: pintores, abogados, personal trainers, electricistas y hasta un médium. Sí, un médium.
Repasemos el dream team:
Graciela Travaglini (@gra55aca): docente jubilada, casi 500 mil seguidores en TikTok y enemiga declarada del kirchnerismo educativo.
Geraldine Prais (@Geralprais), "La Tatuada": rescatista de animales, vive con más de 20 gatos y fue candidata a concejala por LLA. Definió a Milei como "el mejor presidente de la Argentina y del mundo".
Flavio Arenales (@FlavioArenales): médium autoproclamado, creador del cartel “Las Fuerzas del Cielo”, que según él protegió espiritualmente a Milei de Lula. Sin comentarios.
Damián Acosta (@eltiotepa): director comercial automotor, más de 100 mil seguidores, convertido al mileísmo por un video que le mostró su hijo.
Juan Manuel Uriarte (@juanmanuel.uriarte): electricista industrial y militante en Comuna 10.
Jimena Etchevarría, editora audiovisual.
Gabriel Kalenberg, periodista y comediante provida.
Alejandra Morsicato, abogada "verticalista a Javier".
Cinthya Laurencio (@lolo_liberal), profesora de artes.
Carlos Carosia (@LareTenesAdentro), cantante barrial y fan de Argentinos Juniors.
Samantha Aquino, influencer salteña que voló solo para la foto.
Leonardo Griffo (@vikingolibertario), personal trainer cristiano.
Alejandro César (@pulpocesar), auditor y "soldado de Milei".
Nico Abrazo, UX/UI con sueños de conurbano sin kirchnerismo.
Eric Acosta (@generacion.libertaria), nutricionista y guardavidas, convencido de que Milei será prócer.
Nicolás Sosa, ex LLA ahora en "Las Fuerzas del Cielo".
Periodistas, abogados, profesoras de artes, personal trainers, nutricionistas, cantantes barriales y hasta influencers que volaron desde Salta solo para la foto. Todos repiten la misma idea: no cobran, no militan formalmente y lo hacen "por convicción". Sin embargo, varios ya tuvieron candidaturas, otros admiten participación territorial y algunos hablan directamente de "soldados" del Presidente.
Y el discurso es siempre parecido: apoyar a Milei "por los hijos y los nietos", combatir el "adoctrinamiento" y defender la libertad. Pero lo curioso es que esa supuesta libertad viene empaquetada, coordinada y distribuida desde un chat grupal.
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Se venden como multitud pero son poquitos: Así hacen que funcione
Acá aparece el dato clave que incomoda al Gobierno. No se trata solo de militancia digital, se trata de una estrategia comunicacional diseñada para parecer mucho más grande de lo que realmente es.
La investigadora del Conicet Natalia Aruguete lo explicó así a Chequeado: "Esto genera un efecto de sobrerrepresentación: los actores más intensamente politizados y más activos digitalmente ocupan más espacio en la conversación pública de lo que ocuparían por su peso real. Los algoritmos premian esa reiteración y esa simultaneidad".
Dicho de manera más simple: un puñadito de cuentas bien coordinadas puede instalar temas, empujar hashtags y simular que hay consenso social. TikTok e Instagram hacen el resto.
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Javier Milei legitima esta maquinaria porque amplifica su relato mientras el ajuste avanza, reemplazando la gestión por épica digital y propaganda barata.
Milei, que llegó al poder montado sobre redes y enojo, entiende ese juego mejor que nadie. Por eso los recibe en Casa Rosada, los legitima y los muestra como si fueran intelectuales orgánicos del nuevo régimen libertario. Mientras tanto, el ajuste sigue avanzando, los salarios pierden contra la inflación y el consumo se plancha, pero el Presidente prefiere invertir capital político en influencers que repiten eslogans y convierten cualquier crítica en "opereta".
La famosa "batalla cultural" termina siendo eso: propaganda tercerizada, barata y a base de emociones, útil para tapar los números que incomodan y correrse de la gestión concreta. Milei prometió terminar con la casta, pero terminó armando la suya propia por redes sociales: menos trajes caros, más reels, algún médium y varios gatos rescatados.
Acá el problema no es que haya militancia, es venderla como espontánea cuando está organizada,y presentarla como mayoría cuando es algoritmo. Y ahí, otra vez, el Presidente juega fuerte: menos Estado, pero más storytelling; menos política tradicional, pero mucha ingeniería de likes. En fin, una Argentina gobernada a fuerza de viralizaciones.