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Runet rompe con el concepto de red abierta.
Cabe mencionar que la legislación del país permite que el tráfico y los datos de la web se dirijan a través de puntos controlados por las autoridades rusas. Con esta intranet se podría aislar a todos los usuarios del resto del mundo exterior, bloquear información e incluso delimitar el funcionamiento de VPNs, pues no podrían conectarse servidores de fuera del Rusia.
De adoptarse este sistema, del mismo modo que los rusos no podrían acceder a determinadas páginas del exterior, nadie en el resto del mundo podría acceder nunca más a ninguna página web rusa.
Sin embargo, hay detalles a tener en cuenta en este proceso de desconexión que quiere llevar a cabo Vladímir Putin. En primer lugar, Rusia tendria que establecer una infraestructura propia. Lo cierto es que resulta más fácil conectarse a una infraestructura global que crear toda una infraestructura de centro de datos físicos.
Cuando se cierra el Internet global, no solamente se está impidiendo el acceso a la información, sino también a los servicios que ofrecen las empresas. Y eso obliga a ofrecerles alternativas. Esto implica que Rusia necesitaría una red a escala, lo cual, desde el punto de vista técnico, sería una labor sin precedentes. No obstante, habría empresas rusas como MegaFon, Beeline o RosTelecom dispuestas a apoyar el plan de Putin.