Otro asunto es la indignación impostada que le reclama a los ocho acusados no haber expresado nunca arrepentimiento, que no hayan declarado durante el juicio y que sus padres no hayan "pedido perdón". Cualquier cosa que digan podría fungir como material incriminatorio, y obviamente, ni ellos ni sus familias van a complicar su delicada situación.
Natansohn también destacó en su escrito la actuación a la salida de las audiencias de los medios y de quienes son llamados por el equipo de Fernando Burlando a declarar. "Cualquier abogado medianamente despierto no puede dejar pasar la oportunidad de 'aprovechar' esas declaraciones", indicó.
Sucede que la defensa de la familia de Fernando Báez Sosa tiene un problema jurídicamente técnico, que es que los testigos, peritos y sobreseídos dicen, tras hablar ante el tribunal, que "Vinieron a que se haga justicia". Esto implica que su declaración está viciada, lo cual raya la nulidad.
A raíz de esto, el punto más importante que marcó el penalista es que, en efecto, se está haciendo justicia. "En horas después del hecho se detuvo a los acusados, se instruyó un expediente, se elevó a juicio, se está produciendo la prueba en debate oral y público y están siendo juzgados. Eso es hacer justicia", sostuvo Natansohn.
Sin embargo, la carnicería mediática ha sido no sólo implacable, sino también ignorante en materia penal: "Para los medios y la mayoría de la sociedad (la mayoría en las redes sociales en realidad), la justicia en este caso es la cadena perpetua. Porque no hay pena de muerte. No recuerdo haber escuchado tanto esto como ahora".
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Según Natansohn, para el abogado defensor, Hugo Tomei, "basta con el fracaso de la acusación en probar los extremos que alega".
En última instancia, hay otro aspecto fundamental a tener en cuenta: todas las condenas son apelables y, lo más factible, es que la defensa de los rugbiers lo haga. En ese caso, las partes acudirán a la Cámara de Casación Penal y este nuevo tribunal determinará la pena.
Este expediente va a terminar dentro de 5 o 6 años. Con una decisión de un tribunal muchísimo menos permeable a la presión mediática o social, pero principalmente con la 'tranquilidad' que le da el paso del tiempo Este expediente va a terminar dentro de 5 o 6 años. Con una decisión de un tribunal muchísimo menos permeable a la presión mediática o social, pero principalmente con la 'tranquilidad' que le da el paso del tiempo
"Porque todos los abogados penalistas sabemos, como sucede en todas las causas, que en 2, 3, 4 o 6 años (o antes) los medios se van a haber olvidado de este caso. De Fernando, de Thomsen, de los Pertossi, de Pablo Ventura. De los padres de Fernando. De los testigos y peritos que obtuvieron sus escasos minutos de inmerecida fama", indicó el penalista.
En resumen, la sentencia nunca estará firme hasta que Casación se expida, y puede hacerlo reafirmando la pena o mandando a que se la juzgue nuevamente. Y para cuando eso ocurra, el tiempo ya habrá pasado, no habrá presión mediática y la decisión que tome la Justicia no estará influida por el contexto.
El escrito completo de Eric Natansohn
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