Para obtener esta conclusión, el equipo de Stranahan observó los aumentos en la cantidad y la ubicación del tejido graso, así como los niveles de hormonas sexuales y la inflamación cerebral en ratones machos y hembras en diferentes intervalos de tiempo a medida que engordaban con una dieta rica en grasas.
En efecto, encontraron nuevamente los patrones distintivos de distribución de grasa en ambos sexos, pero no encontraron indicadores de inflamación cerebral o resistencia a la insulina hasta que las hembras alcanzaron la menopausia.
Luego, compararon el impacto de la dieta alta en grasas en ratones de ambos sexos después de una cirugía similar a la liposucción para eliminar la grasa subcutánea.
De esta forma, notaron que la pérdida de grasa subcutánea aumentó la inflamación del cerebro en las mujeres.
En conclusión, Stranahan aconsejó tomar dos lecciones de los hallazgos:
- No hacerse una liposucción para luego comer una dieta rica en grasas.
- El IMC simplemente divide el peso por la altura y se usa comúnmente para indicar sobrepeso y obesidad, pero no es una herramienta muy significativa. En contraste, un indicador más preciso de riesgo metabólico como de la salud del cerebro es la relación cintura-cadera.
“No podemos decir simplemente: tienes obesidad. Tenemos que empezar a hablar de dónde está la grasa. Ese es el elemento crítico aquí”, enfatizó Stranahan.
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