De ahí que se haya impuesto “nunca mirar atrás. Siempre hacia adelante. Poner un objetivo y decir: ´Voy a conseguirlo, voy a llegar, voy a hacer lo que pueda para estar bien”. La vida sigue.
Ramona Gorraiz resolvió no resignarse al rol de ama de casa pese a ser mamá a los 20 años y al machismo de aquel entonces: “No quiero estar en casa -le planteó a su marido- así que vamos a organizarnos. Un día vas tú y al otro me ocupo yo”.
Empezó en un gimnasio pequeño y luego en aeróbic. “Me encantó. Lo más importante no es tener un cuerpazo ni ir por estética, sino que el ejercicio sea para tener salud”, explicó.
Tenía que levantar al hijo de 18 años, que se accidentó, todo el día sin tener fuerza ni estar preparada.
Aprovechaba cuando el joven dormía para reproducir en la casa lo que hacía en el gimnasio —las pesas, la cinta—, subía y bajaba escaleras con garrafas de agua de cinco litros a cuestas.
La edad es lo de menos
La conclusión que saca es que, a partir de los 40, todavía se está a tiempo de construirse para llegar a los 80 y tantos como ella.
Ramona desafía las expectativas y asegura sentirse mejor que nunca, gracias a su rutina de ejercicios y un enfoque consciente en la alimentación.
Jubilada, vive en Madrid, y empezó a entrenar fuerza tras una delicada situación personal que la llevó a cuidar a su esposo, quien sufrió un infarto cerebral.
Hoy, inspira a miles de personas a través de su cuenta en Instagram, @fityempoderadas, que gestiona junto a su entrenadora personal, Ainara Chocarro, de 23 años.
Distinta de joven
Aunque suene raro, Ramona confiesa que nunca fue una persona particularmente activa en su juventud, pero las circunstancias la empujaron a descubrir los beneficios del ejercicio.
“Mis amigas me preguntan cómo es posible que tenga esta salud”, comenta con orgullo. La clave, según ella, es la combinación de fuerza física y una alimentación sana que ha mantenido a lo largo de los años.
Desde que comenzó su entrenamiento de fuerza, experimentó una transformación tanto física como mental. Su rutina incluye levantar pesas, hacer aquagym y asistir al gimnasio todos los días.
Pero además el gimnasio es un lugar que la mantiene activa socialmente, al punto que se autoproclamó la “presidenta del gimnasio” debido a su carácter extrovertido.
Su mensaje es claro: “El ejercicio de fuerza es vital a cualquier edad”. Junto con Ainara, han trabajado para romper los estereotipos y demostrar que nunca es tarde para empezar a cuidarse.
“Me negué a llevar a mi marido a una residencia, así que comencé a entrenar para poder cuidarlo yo misma. Necesitaba estar fuerte para levantarlo, y lo conseguí”, recuerda Ramona sobre su motivación inicial.
Rutina diaria de entrenamiento y alimentación
Desayuno saludable: Comienza el día con avena o frutas frescas, un desayuno ligero pero nutritivo para tener energía.
Ejercicio de fuerza: realiza entrenamientos de fuerza todos los días, trabajando cada grupo muscular con pesas ligeras.
Entrenamiento supervisado: siempre bajo la mirada de su entrenadora personal, Ainara Chocarro, para evitar lesiones y maximizar los resultados.
Almuerzo equilibrado: prioriza las verduras y las legumbres en su almuerzo, comidas ricas en fibra y nutrientes esenciales.
Ejercicio mental y bienestar: el entrenamiento físico también le proporciona claridad mental, ayudándola a mantenerse lúcida y enfocada.
Cena ligera: cierra el día con una comida ligera, buscando irse a la cama sin sensación de pesadez.
Testimonios avalan los principios que pregona Ramona
“Me baño en el mar cada día y luego voy al club de natación; la vejez es una cuestión de actitud”, dice Carme, de 80 años”
“El edadismo no existe, desde los 50 me siento más vital que nunca y voy a escalar al rocódromo cada sábado”, afirma María José Andueza, 60 años
“Lo que no puedes hacer es empezar a los 70 y esperar el mismo resultado. Se puede hacer, pero no es igual. Y además, siempre lo repito: lo más importante no es tener un cuerpazo, sino es el ejercicio para tener salud: para no vivir con dolores de espalda, lumbares, artrosis… incluso para prevenir cosas como el Alzheimer. Es eso: cuidarse. Al final todo depende de la actitud”, aconseja Judit González Pernías.