El coadministrador es un veterano programador digital que desde hace 20 años trabaja en las redes de uno de los grandes clubes de Núñez y por ese motivo se puso el seudónimo Sincro Dat. Comparte con su pareja Silvana, directora de dos escuelas, la iniciativa de ésta de construir esta plataforma de encuentros.
Gustavo SincroDat
SincroDat, uno de los administradores del grupo de encuentro local que se encuentra entre los más dinámicos del país.
Facebook
Aclaran que no tienen nada que ver con páginas de citas ni con el servicio Facebook Dating (que se ocupa de armar parejas), sino que se definen como un vehículo integrado y gratuito, diseñado específicamente para conectar personas en Argentina de forma individual y privada, separada del perfil convencional.
El punto de concentración no es sólo virtual, sino que se organizan salidas a paseos públicos, cafeterías, restoranes con cena show, boliches, espectáculos y hasta viajes, tanto por parte de los administradores como por iniciativas de los propios miembros más activos. Que, aunque lo hagan por su cuenta, los reportan y dentro de la estructura funcional del grupo.
Grupos de encuentro para todos los gustos
“Tenemos cerca de 500 posteos diarios y cerca de 10.000, 15.000 comentarios", cuantifica el que encuadra como grupo de encuentro privado, sometido a reglas estrictas de conducta que figuran en un listado (no queremos desnudos, maltrato, bullyng), que el nuevo miembro debe leer antes del registro y luego su solicitud es aceptada o no por el administrador.
La pareja fundadora se conoció precisamente en una plataforma de encuentros y juntos decidieron emprender la suya, donde juntan a su misma generación y participan en las salidas que organizan.
Todos, parejos en su condición de adultos mayores, están en libertad de hacer amistades personales, "con o sin privilegios", formar pareja, y los conductores del grupo aseguran que ellos acercan, crean un ambiente, pero sin intenciones preestablecidas.
"No es la idea, la diferencia con las páginas de citas es que ahí todos sabemos a qué vamos. Acá solo ayudamos a pasar la primera barrera para relacionarse, la de la timidez, de la desconfianza. Elegimos concentrarnos en el tema de la empatía, de tratar de hablar con el otro, de contener y todo ese tipo de cosas que ayudan a integrar a las personas", señala.
Entre el nutrido tráfico de gente, advierte, se debe estar atento a que las fotos y datos personales que se muestran pueden no corresponderse con la realidad. Pero recomienda enfocarse en los intercambios que se hagan y pone de manifiesto que en los chats muchos sacan estereotipos de la otra parte tipificando patrones de respuestas.
Si se concretan encuentros, la ficha se continúa llenando sean dos, tres o cuatro.
Concibe al acercamiento a través de afinidades: de gustos, de actividades para compartir, como ir al teatro, a la cena show, a bailar, te gusta ir a jugar tenis, a hacer caminatas, a tomar cafecito.
"La gente en el grupo cafecito es la más numerosa y va a tomar café un domingo por la tarde", afirma y agrega: "Armamos grupos por actividades y muchas veces no logramos que el ciento por ciento se ensamble bien porque todos tenemos limitantes y cortedades".
Merienda del grupo de encuentro
La merienda es uno de los eventos que congregan miembros del grupo de encuentro.
A diferencia de la cita, donde se buscas otra cosa, y para eso están las speed dating, "nosotros hacemos el encuentro, lo armamos y se lo transferimos a los que participan, por más que estemos pendientes del resultado".
Mateadas, cafecitos y otras actividades
Hacen mateadas en Parque Niños o en el Paseo Costero de Vicente López, donde los asistentes se sientan en círculo y cuenta sus cosas.
"Che, esta es la primera que vengo, che, qué bueno, mirá, la próxima salida vamos allá o venimos acá otra vez. Y así se enganchan. Y lo más usual, es que se armen subgrupos aparte que se mandaron el teléfono", admite Gustavo.
Pone como ejemplo un grupo que tienen en San Miguel, con 150 integrantes. ¿Cómo se conocieron? Fue en una noche cuando organizaron un bowling y se juntaron cinco.
"Luego éramos veinte, veintipico, la pasamos tirando los bolos, después tomamos algo, había música, lo dejamos funcionando y una de las chicas tomó la posta para continuar haciéndolo cuando no podíamos seguir yendo todos los sábados: yo tengo trabajo y Silvana es directora en dos escuelas, con una vida propia, privada, familia. Igual siempre estamos en contacto. Pero ya tienen su propia estructura, una subestructura y van treinta, cuarenta..", añade.
Capitalizaron el agradecimiento de las mujeres que concurren por haberse conocido a través de ellos, quienes se sienten muy orgullosos ante semejante reconocimiento.
El grupo terminó siendo un propósito en la vida de Sinto Dat, quien por tener un trabajo profesional de encierro, solitario y que le exige concentración, lo vive como su puerta de escape
El tratar de hacer algo se fundamentó, según su propia lectura, en que esté relacionado con todo lo que se vive.
Amigos de antes que formaron pareja, se casaron, tuvieron hijos, se separaron, andan por los cincuenta y cinco, cincuenta y seis años con una mescolanza de transformaciones que converge y comienza a aislarlos.
Están permeables, en consecuencia, a propuestas que los lleven adonde haya otra gente en vez de seguir a iluminados que les digan qué hacer y para dónde ir, o meterse hacia adentro y sufrir el sindrome de la soledad.
Gustavo se ufana de organizar minivacaciones en San Bernardo el año pasado, a las que fueron 40. Iban asimismo a un hotel en Gesell a pasar fin de año durante tres temporadas, en las que alquilaban un hotel para ellos solos a una cuadra de la playa.
No consiguieron espacios en común para reunirse. Se encontraban en el bar de la esquina, en el comedor del hotel. "Buenos días, ¿Qué tal? A la mañana desayunando. Hola, ¿Cómo te levantaste hoy?", eran parte del saludo.
Compartían autos para viajar todos juntos, se dividían los gastos.
"No nos gusta arriar a la gente, les informamos de las actividades e invitamos a participar. Asumimos que a todas van muchas más mujeres que hombres, hay que reconocer que son mucho más dispuestas para emprender. Las salidas, de todos modos, son grupales, sin importar las proporciones", aduce.
El agradecimiento también cotiza
Sinto Dat descarta cualquier propósito de lucro en este grupo de encuentros de Facebook que administra, ya que afirma embolsar el agradecimiento de la gente: frases como “me cambiaste la vida” son el feedback que reciben a cambio de ocupar una parte importante del tiempo en atender que no es remunerada en plata.
"La devolución de la gente me gratifica mucho. Entonces, cómo llevo cinco años, y voy por más, racionalizo un poco las horas que le dedicaba aplicando piloto automático y derivando responsabilidades en acompañantes más cercanos", pone de relieve.
La finalidad es liberar tiempos para generarse emolumentos futuros con una plataforma propia que está formando por fuera de Facebook, con sus servidores, que subió hace tres semanas y que funciona en forma experimental.
Aplicó todo el expertise acumulado en estos años de administración del grupo de "Adultos de más de 50 que quieran conocerse" y la cartera de contactos para posicionarse en el que considera su refuerzo jubilatorio por venir.
"No es que me vaya a hacer rico, pero voy a aprovechar las herramientas tecnológicas de automatización para alivianar un poco el trabajo de mover el sitio y reservarme para el rol presencial", aclara.
Empezó con 150 miembros y se basa en eventos divididos por actividades en torno de las cuales se constituyen subgrupos de afinidad. Se llama ConJugados y arranca desde la edad de 40 años.
Va a funcionar por suscripciones.