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Especial para adultos mayores: un retail global desarrolló cajas no aptas para apurados

Los adultos mayores, o gente no apurada, pueden tomarse su tiempo dentro del retail y elegir una caja especial para charlar sin que nadie pueda decir nada.

Adultos mayores protegidos es un programa nacional con que se conectó a un retail global como Jumbo, con ciudadanos para combatir el aislamiento social en la población de la Tercera Edad, a fin de que se puedan evitar presiones y apurones y le faciliten la autogestión en hacer las compras.

A pesar del enfoque inicial restringido, que empezó a experimentarse en 2019, no se trata únicamente de un servicio reservado para jubilados, sino que desde que se puso en práctica formalmente, dos años después, permanece abierto para clientes de todas las edades que puedan beneficiarse de la interacción.

Adultos mayores y la soledad

En respuesta a esta variante descontracturada de atención al público, hubo comentarios favorables a la medida, como por ejemplo, lo que dijo Muriel: "deberían de existir en todas partes, trabajé en banco y había mucho adulto mayor que iba todos los días a conversar, pero el negocio te obliga a ser veloz en la atención".

U otros como por ejemplo: "Yo no son anciana pero me re va esa caja… cambiemos el chip a una vida más lenta..." Y justificaciones a la parsimoniosidad de muchos adultos mayores, tales como: "Su velocidad de procesamiento disminuye con los años, si sienten que pueden hacer las cosas sin presión y a su ritmo, probablemente puedan hacer sus compras, manejar sus finanzas de forma más independiente".

Anque reflexiones como esta: "Para muchas personas el circunstancial diálogo con quien sea su cajero en el súper puede ser su única conversación en el día..."

Cajas lentas

Cajas lentas, cajeros sonrientes, un pedazo de tiempo que los retails devuelven a los clientes que no llevan apuro y a los que disfrutan de un espacio social al hacer las compras.

La marca, que opera en Argentina bajo el conglomerado de origen chileno Cencosud, pero en Países Bajos y Bélgica pertenece al grupo neerlandés Van Eerd Group, empezó en 2021 a implementar la iniciativa en dos centenares de sus locales europeos. a través de un carril especial diseñado para clientes que desean conversar pacíficamente con el cajero.

Se llama Kletskassa, que se traduce como "caja de chat" o en una acepción más coloquial: “caja charlatana”.

Apurados y no apurados

La idea se gestó en un tuit de un ciudadano de Países Bajos, Drik Janssen, en el que exponía la propuesta, pensada “para personas que disfrutan conversar, ayudando especialmente a adultos mayores a lidiar con la soledad”.

Y agregó: "Si pudiéramos desempeñar aunque sea un pequeño papel en la lucha contra la soledad, sería maravilloso. Esto es lo que queremos en Jumbo: ver realmente al cliente, tocar el corazón, la alegría en la cara",

El posteo se viralizó al acumular millones de visualizaciones, miles de retuits y una catarata de comentarios celebratorios.

La multinacional de origen chileno recogió el guante y desarrolló la alternativa de bajar algunos cambios en lugares específicos del salón para diferenciar a los clientes que andan a las corridas de los que no tienen ningún apuro.

Sin embargo, la directora de comunicaciones de Jumbo, Colette Cloosterman-Van Eerd, explicó que el objetivo principal de las cajas lentas es combatir la soledad.

“Muchas personas, especialmente mayores, pueden sentirse solas. Como empresa familiar, creemos que los supermercados también son lugares de encuentro”, señaló.

La iniciativa se inscribe en la Coalición Nacional contra la Soledad, impulsada por el Ministerio de Sanidad, Bienestar y Deporte de Holanda, un país donde la mitad de los mayores de 75 años confiesa sentirse solo.

Consumismo con pausa

El concepto tradicional del consumismo se desplazó de lugar y comprar ya no sólo implica escanear productos, pagar sin mirar a nadie y que pase rápido el que sigue, sino respetar que algunas personas —especialmente adultos mayores— no necesitan velocidad sino compañía.

Precisamente en estas cajas el apuro no cuenta: el cajero conversa, escucha y acompaña el momento de la compra como si fuera, también, un pequeño acto social.

En un contexto en el que el supermercado no solo vende productos sino que también puede ofrecer tiempo, el retail habilitó espacios dentro de sus locales para tomar café y conversar.

En consecuencia el objetivo de las cajas lentas o charlatanas no se circunscribe a optimizar tiempos ni reducir filas, sino algo bastante más humanitario: que los clientes que están solos tengan con quién hablar.

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