Ser aliado de las mujeres, algo poco frecuente
Poco menos de la mitad de las mujeres calificaron a su colega como un aliado fuerte. Se descubrió que las mujeres que percibían a sus colegas masculinos como aliados feministas informaron niveles más altos de inclusión que las que no lo hicieron, por lo que también dijeron que experimentaron un mayor entusiasmo al trabajar con ellas.
En otras palabras, tener hombres como aliados en lugares de trabajo dominados por hombres parece ayudar a las mujeres a sentir que pertenecen, y esto las ayuda a funcionar con entusiasmo con sus colegas masculinos en el trabajo.
Este patrón tiene importantes implicaciones a largo plazo. Si las mujeres se sienten con energía e incluidas, es más probable que se queden con su empleador, en lugar de renunciar, y se esfuercen por cambiar un lugar de trabajo sexista.
Los hombres que tenían más probabilidades de actuar como aliados de las mujeres informaron niveles proporcionalmente más altos de crecimiento personal y eran más propensos a decir que habían adquirido habilidades que los convertían en mejores esposos, padres, hermanos e hijos. Esta tendencia sugiere la posibilidad de que ser un aliado masculino genere un efecto dominó positivo que se extienda más allá del lugar de trabajo
El aliado feminista en el trabajo, un punto de partida
Los datos de esta encuesta son limitados dado el pequeño tamaño de la muestra. Y tampoco se sabe con exactitud qué han hecho realmente los hombres que se identificaron como aliados, en todo caso, para ayudar a las mujeres.
En última instancia, incluso la mera señal de los hombres de que quieren ser buenos aliados es un primer paso importante hacia un cambio en la forma en que muchos hombres han tratado históricamente a las mujeres en sus vidas.