ver más
POD 4 _336x280_violeta

Herencia social tan delicada como el problema cambiario

En su 2da. parte del informe, Fundación Capital aborda qué recibirá la próxima Administración y destaca la herencia social y el dilema del tipo de cambio.

Pauperización, pobreza y marginalidad: la herencia social que dejará la Administración Fernández & Fernández es patética, consecuencia directa de una inflación elevada durante muchos años, con una disparatada estructura de precios relativos. A la vez, el problema cambiario con una enorme incertidumbre porque un país de 3/3 son 3 enfoques diferentes sobre la relación peso / dólar que viene. La Fundación Capital abordó así la agenda de inicio del próximo Presidente:

pobreza33.jpg

Las autoridades que resulten electas recibirán pesadas herencias de cara al 2024.

En primer lugar, la economía agudizó su estanflación, con la nominalidad en un nuevo escalón (mínimo de 154% hasta el 10 de diciembre, que puede ser incluso 180% si se da el escenario alternativo) y una actividad económica en retroceso (-3,3% i.a.).

En detalle, el PBI se encontraría un 2,7% por debajo del 2015, con un consumo e inversión en el mismo nivel que hace 8 años.

Además, el desafío social resulta muy preocupante. Los ingresos resultan inferiores a los de otros años de elecciones: el salario del sector privado registrado, el menos afectado dada las recurrentes negociaciones salariales, caería un 4,1% i.a. en el 2023 en términos reales, ubicándose 5,3% por debajo del ingreso de 2019 y 18,5% de 2015.

Además, el salario mínimo, proxy de ingreso del sector informal, se ubicaría un 11,3% por debajo de 2019 y un 34,8% por debajo de 2015.

En este marco, la tasa de pobreza alcanzaría al 40% de la población en el promedio del año, frente al 24,8% del 2011 (según registros de la UCA). La situación se vuelve aún más delicada al considerar que entre niños y adolescentes ésta alcanzaría al 61,6% en 2023, en un contexto de amplio crecimiento en la asistencia social, siendo que casi la mitad de los niños reciben alguna ayuda social, frente al 38% que la recibía en 2011-2015 (considerando tanto AUH como otras transferencias no contributivas). En este marco, la tasa de pobreza alcanzaría al 40% de la población en el promedio del año, frente al 24,8% del 2011 (según registros de la UCA). La situación se vuelve aún más delicada al considerar que entre niños y adolescentes ésta alcanzaría al 61,6% en 2023, en un contexto de amplio crecimiento en la asistencia social, siendo que casi la mitad de los niños reciben alguna ayuda social, frente al 38% que la recibía en 2011-2015 (considerando tanto AUH como otras transferencias no contributivas).

Otra herencia es el tipo de cambio retrasado. Hasta julio, se ubicaba un 25% por debajo del nivel de diciembre de 2019 y la devaluación reciente no implicará una mejora del mismo con un pass through que será rápido y del 100%.

Por el otro lado, el déficit fiscal primario alcanzaría el 2,6% del PBI, resultando muy superior al que las autoridades heredaron de la administración previa (-0,4% del PBI en 2019).

Aún más, los subsidios energéticos concluirían el año en torno al 1,9% del PBI, 0,9 puntos por encima del 2019.

Además, las reservas netas finalizarían el año en niveles muy negativos (- US$ 9.100 millones), previendo se haya utilizado la totalidad del segundo tramo del swap con China.

Además, la deuda por importaciones ingresadas y no pagadas alcanzaría los US$ 15.000 millones en diciembre, a lo que debe adicionarse el atraso en el giro de utilidades al exterior.

Asimismo, la Administración central cuenta con una deuda bruta del 85,9% del PBI, siendo el 67% en moneda extranjera y un 33% restante en moneda local, con un gran porcentaje indexado al tipo de cambio o a la inflación (70% aproximadamente).

A su vez, la próxima Administración deberá hacer frente a elevados vencimientos de la deuda pública en moneda extranjera con tenedores privados por más US$ 10.000 millones anuales desde 2025, y tendrá que encarar una nueva negociación con el FMI.

Adicionalmente, tanto el balance del Banco Central como el del sistema financiero se han deteriorado.

En efecto, la suma de letras intransferibles, adelantos transitorios y otros títulos públicos alcanzaron el 70% del activo del BCRA, en niveles similares al de diciembre de 2015 y bien por encima del de diciembre de 2019 (en torno al 50%).

Asimismo, los pasivos remunerados como porcentaje del PBI totalizaron un 10,6%, frente a 5,4% del 2015 y 5% del 2019.

Por su parte, la exposición del sistema financiero al sector público se incrementó fuertemente (48,9% vs. 23,6% en dic-19). La contracara es un ratio de créditos sobre los depósitos del sector privado en mínimos (40%).

Hacia delante, el reto será que el BCRA cumpla su función de regulación monetaria, para preservar el valor de la moneda, y los bancos privados vuelvan a ofrecer créditos al sector privado.

De esta forma, con una pesada herencia, el año próximo se presenta lleno de desafíosque las nuevas autoridades deberán sortear.

Hay 3 cuestiones que lucen inevitables post 10 de diciembre:

  • un salto en el tipo de cambio oficial,
  • un significativo ajuste de las cuentas fiscales y
  • un nuevo acuerdo con el FMI.

Sin embargo, el resultado electoral de tres tercios arroja mayor incertidumbre para el 2024.

En efecto, el abanico de posibilidades en cuanto a los esquemas cambiarios a adoptar el año próximo se expandió hacia enfoques más arriesgados.

Aún más, surge la duda respecto si estos programas contarán con el necesario soporte político y con los dólares necesarios para implementarlos.

En este marco, los riesgos son elevados, por lo que el escenario “puede fallar” ha incrementado su probabilidad de ocurrencia.

---------------------

Más contenido de Urgente24

Este alimento desapercibido eleva colesterol y triglicéridos

Esta fruta puede causar un aumento brusco de glucosa

Evite este alimento destructor del hígado lo antes posible

Este alimento protege tus huesos a medida que envejeces

El error que cometes cuando preparas avena y debes evitar

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo