La diferencia convirtió el triunfo en la mayor goleada conseguida por una selección norteamericana en la historia de las Copas del Mundo, un registro que refleja la dimensión de la actuación. Además de los tres puntos, el resultado le permitió al local construir una ventaja importante en la diferencia de gol antes de cerrar el Grupo B contra Suiza. Canadá comparte la zona con los suizos, Bosnia y Qatar, por lo que cada tanto puede resultar decisivo si el pase a la siguiente ronda termina definiéndose entre equipos igualados en puntos.
Sin embargo, el clima cambió por completo después de la fractura. Nathan Saliba, quien ingresó en reemplazo del jugador del Sassuolo, convirtió el cuarto gol y lo celebró mostrando una camiseta de su compañero antes de besarla frente a las cámaras. Fue una de las pocas demostraciones visibles de alegría durante una segunda parte en la que el equipo siguió atacando por necesidad deportiva, aunque ya sin el entusiasmo que había acompañado el inicio de la goleada.
Canadá cerró una actuación imponente, mostró una capacidad ofensiva desconocida hasta ahora y quedó bien posicionada para avanzar a la siguiente instancia. Pero la preocupación por Koné terminó ocupando el centro de la escena: Marsch consiguió una victoria capaz de cambiar el destino del grupo y, al mismo tiempo, perdió a una pieza importante cuando el Mundial recién empieza a entrar en su etapa decisiva.
Lopetegui pidió frenar la goleada y desató una trifulca en el BC Place
La tensión no terminó con el pitazo final. Apenas se consumó la goleada, el exentrenador de la Selección española caminó directamente hacia Marsch y le recriminó la actitud de Canadá durante los últimos minutos. El intercambio subió rápidamente de tono, obligó a intervenir a integrantes de ambos cuerpos técnicos y dejó una trifulca inesperada sobre el césped del BC Place de Vancouver, después de una noche ya atravesada por dos expulsiones y la grave lesión de Koné.
Según la interpretación difundida por medios canadienses, Lopetegui consideró antideportivo que el anfitrión continuara atacando cuando ya ganaba por seis goles y tenía dos futbolistas más. Incluso durante el encuentro se lo vio acercarse al banco rival para hablar con Marsch, en una escena entendida como un pedido para que bajara la intensidad y dejara de ampliar el marcador.
Canada vs Qatar, WC 2026
Julen Lopetegui fue a buscar a Jesse Marsch tras el 6-0 y el cruce terminó involucrando a integrantes de ambos cuerpos técnicos sobre el césped del BC Place.
FOTO: ERCIN ERTURK / ANADOLU VIA AFP
El reclamo generó todavía más polémica porque Canadá tenía motivos deportivos para seguir buscando el arco. Tras empatar en su estreno con Bosnia, el conjunto norteamericano todavía no aseguró la clasificación y cerrará el Grupo B frente a Suiza, que lidera la zona después de vencer 4-1 al seleccionado balcánico. Si varios equipos terminan igualados en puntos, la diferencia de gol puede determinar tanto el pase de ronda como la posición final, por lo que detenerse habría significado renunciar voluntariamente a una ventaja decisiva.
Lopetegui defendió después a Assim Madibo y calificó la entrada sobre Koné como “un accidente de fútbol”, al asegurar que no existió intención de provocar la fractura. Sin embargo, su discusión con Marsch desplazó rápidamente aquellas declaraciones y abrió otro debate: si puede pedírsele a un rival que deje de competir cuando el reglamento premia cada gol y la clasificación permanece abierta.
La goleada podía resultar humillante para Qatar, pero Canadá no tenía ninguna obligación de protegerlo. En una Copa del Mundo, donde un tanto puede separar el primer puesto de una eliminación, reclamar que el adversario levante el pie no solo resulta difícil de justificar: también coloca al entrenador español en el centro de un escándalo que él mismo terminó alimentando.
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