ver más
POD12_CORD_336_AZ

Trolebuses de Buenos Aires: A 60 años del adiós al transporte eléctrico

A seis décadas de la desaparición de los trolebuses en Buenos Aires, recordamos el transporte que marcó una época y su legado trasformado en bondis y tangos

El 1° de mayo de 1966 el último trolebús porteño apagó sus motores eléctricos para siempre. Este sistema de transporte tuvo una vida corta pero intensa de apenas 18 años en las calles de la Ciudad Buenos Aires. Muchos vecinos olvidaron que gran parte de los colectivos actuales nacieron bajo esta modalidad silenciosa que el desarrollo sacrificó.

image

El transporte automotor recuerda hoy el último viaje del trolebús porteño. Sesenta años atrás, la electricidad fue escogida para el desarrollo urbano priorizando la salubridad del aire y la sustentabilidad de la preservación del ecosistema de la ciudad porteña y de su gente

Qué "trole" hay que tomar

El asfalto porteño guardó, entre sus grietas, el eco de un transporte que nació con destino de tango. El vocablo "trole", esa castellanización del inglés trolley para nombrar a la pértiga que conectaba al vehículo con el cable, se instaló en el habla popular para definir tanto al trolebús como al tranvía. Fue un símbolo de la Buenos Aires que se resistió a la prisa, una pieza de metal que dibujó el cielo con chispas de nostalgia.

La cultura porteña abrazó al sistema con la melancolía de un bandoneón. Se dice que el Flaco Luis Alberto Spinetta, ese poeta de la ciudad, cantó en público por primera vez a los cinco años arriba de un trolebús; allí interpretó un tango de Carlos Gardel, uniendo para siempre la voz del futuro con el ritmo del pasado. Hasta la estética de la murga-tango, en la voz de Tabaré Cardozo, rescató ese viaje compartido: “Ibas conmigo en el trolebús de la Arizona al Casa Blanca”.

Embed - Roberto Goyeneche, Baffa-Berlingieri - Desencuentro (Official Audio)

En la lírica mayor, la desorientación existencial encontró en el transporte su metáfora perfecta. Cátulo Castillo y Aníbal Troilo firmaron en 1962 el eterno "Desencuentro", donde sentenciaron: “Estás desorientado y no sabés qué «trole» hay que tomar para seguir”.

También el tango "Cómo olvidarte, viejo tranvía" recordó esa conexión aérea al decir que “Tu trole frágil te dibujó, en líneas blancas, como una nube”. Finalmente, en 1981, Héctor Negro y Raúl Garello evocaron en "Tiempo de tranvías" aquellos medios que el colectivo devoró. El trolebús sustituyó al tranvía para luego morir en manos del motor a combustión, dejando en los autores un sentimiento de pérdida, como si al soltar el cable, la ciudad hubiera perdido su brújula.

El auge de TBA y las líneas de trolebús que conquistaron la ciudad de Buenos Aires

La red comenzó su aventura en 1948 bajo la gestión de la Corporación de Transportes. La primera línea, identificada con la letra A, unió Plaza Italia con Puente Saavedra. Con el tiempo, el sistema creció hasta alcanzar diecisiete líneas de trolebús activas. Cuando la empresa estatal Transportes de Buenos Aires (TBA) tomó el control, renumeró los recorridos con la centena del 300 para diferenciarlos de los tranvías.

Durante la década de 1950, el servicio vivió su época dorada. El gobierno adquirió setecientas unidades, entre las que destacaron los Mercedes-Benz O6600T y los Henschel alemanes. Un hito inolvidable ocurrió en La Boca, donde el pintor Benito Quinquela Martín decoró una unidad con los colores vibrantes del barrio. Sin embargo, la tragedia también golpeó al sistema: durante el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, varias unidades de las líneas de trolebús sufrieron el impacto de las bombas mientras circulaban por Paseo Colón.

Crisis y privatización: El Plan Larkin sentenció al transporte guiado

La llegada de Arturo Frondizi al poder trajo una visión modernizadora que priorizó el petróleo y la industria automotriz. El transporte eléctrico empezó a verse como un estorbo para el progreso. El deterioro de las unidades Mercedes-Benz, sumado a la falta de repuestos, aceleró el final. En 1961, el Estado liquidó TBA y privatizó los servicios, entregando los recorridos a cooperativas de trabajadores y a empresas como CATSA, vinculada a grupos de poder militar.

La gestión privada no revirtió la decadencia. Las frecuencias cayeron y el servicio se volvió fantasmal. Incidentes como el incendio de la usina de Dock Sud dejaron a miles de usuarios a pie, alimentando la idea de que el sistema era vulnerable. Finalmente, el gobierno de Illia autorizó el "cambio de tracción". Esto significó el reemplazo de los cables y las unidades eléctricas por colectivos comunes. Así, las líneas de trolebús perdieron su esencia técnica para transformarse en empresas de transporte automotor que buscaron menores costos.

Qué quedó hoy de los trolebuses en el asfalto porteño

Aunque las catenarias - sistema de cables aéreos que suministraban energía eléctrica a los trolebuses- ya no cruzaron más el cielo de Buenos Aires, el legado de las líneas de trolebús persistió en la numeración actual. Nueve recorridos icónicos siguieron vigentes bajo los números 34, 37, 61, 62, 114, 118, 140, 146 y 152.

La característica principal de estas líneas fue la rectitud de sus trazas, diseñadas originalmente para facilitar la instalación del cableado aéreo. Incluso la famosa combinación de colores azul, blanco y rojo que lucen la 34, la 118 y la 152 fue una herencia directa de la vieja Cooperativa Centenario.

En cuanto a la infraestructura física, el rastro casi desapareció. Las estaciones terminales como Álvarez Thomas o Centenario hoy son plazas o torres de lujo. En Lanús, la vieja base de troles funcionó luego como el Palacio Municipal.

Un merecido corolario

Embed - DiFilm - Inauguran Trolebús Linea 310 (1954)

Solo quedaron algunas columnas de hormigón olvidadas en el sur del Conurbano, restos de un pasado donde Buenos Aires apostó por la electricidad. El 1° de mayo de 1966, un viejo coche MAN salió a dar su última vuelta con un cartel que decía "Me voy, ya no doy más", cerrando una página nostálgica de nuestra historia urbana.

Más contenido en Urgente24

La película ideal para devorar este fin de semana largo

Javier Milei no pega una: El ex presidente que no le saca los ojos de encima a Yuyito González

A Yanina Latorre le gusta el durazno pero no se banca la pelusa: El comentario que la arruinó

Cajeros automáticos: La nueva estafa que aterra a los argentinos y nadie frena

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo