Todo cambió el 2 de julio de 1976, en medio de los actos del bicentenario de la fundación de los Estados Unidos, con Gerald Ford como presidente. De camino al aeropuerto de Los Ángeles, se inició el gran combate final entre Ike y Tina. Fue en la limusina viajaban el matrimonio, Ann Thomas, Claude Williams, el líder de la banda y una rubia despampanante que era la última de las conquistas de Ike Turner. Todo empezó cuando Ike le ofreció un chocolate. Tina, que llevaba un hermoso traje de Ives St. Laurent, se negó. Inmediatamente, Ike le pegó un sopapo. Pero en contra todo pronóstico, Tina Turner repelió la agresión. Ike se volvió loco. Empezaron a pegarse, con mordidas incluso por parte de Tina. Así hasta que llegaron al aeropuerto. En el avión siguió la pelea, pero atenuada. Iba rumbo a Dallas, donde tenían que actuar en el Hotel Hilton, aquel 4 de julio en la celebración del bicentenario.
Pero la locura de la violencia prosiguió de camino hacia el hotel de Dallas. Ike le abrió a Tina dos tajos en la cara. Empezó a sangrar. Tuvieron que utilizar varios pañuelos para contener la hemorragia. Una vez en el lobby del Hotel Hilton, Tina les pidió a los empleados una toalla mojada para limpiar la sangre. Ike aseguró a los empleados del hotel que habían tenido un accidente. Sólo eso. El traje blanco de St. Laurent estaba teñido de rojo. Una vez en la suite del hotel, Ike empezó a violentarla nuevamente. La amenazó, le dijo que jamás en su vida se atreviera a levantarle la mano a él, que era su verdadero hombre. Asustada, tiritando, entre lágrimas y desesperación, se acurrucó en posición fetal en un sofá. Y esperó. Pero la locura de la violencia prosiguió de camino hacia el hotel de Dallas. Ike le abrió a Tina dos tajos en la cara. Empezó a sangrar. Tuvieron que utilizar varios pañuelos para contener la hemorragia. Una vez en el lobby del Hotel Hilton, Tina les pidió a los empleados una toalla mojada para limpiar la sangre. Ike aseguró a los empleados del hotel que habían tenido un accidente. Sólo eso. El traje blanco de St. Laurent estaba teñido de rojo. Una vez en la suite del hotel, Ike empezó a violentarla nuevamente. La amenazó, le dijo que jamás en su vida se atreviera a levantarle la mano a él, que era su verdadero hombre. Asustada, tiritando, entre lágrimas y desesperación, se acurrucó en posición fetal en un sofá. Y esperó.
Esperó a que la ‘bestia’ se durmiera. Tina sabía que su marido apenas había dormido en los últimos cinco días. Tenía que caer. Y se durmió. Tina se levantó, se cambió de vestido, se miró las heridas en el rostro y se dijo a sí misma que ésa era la última vez que recibía una paliza de Ike Turner. Se puso unas gafas oscuras para simular las heridas y salió sigilosamente de la suite del hotel. Ni siquiera se llevó ropa.
Tina se dio cuenta de que se enfrentaba a una nueva vida con tan sólo 36 centavos y una tarjeta de crédito para poner combustible. Cuando cerró la puerta sabía que acababa todo la vida y la muerte.
Sabía que enfrente del Hilton había un pequeño hotel más modesto, el Ramada Inn. En la recepción pidió hablar con el gerente del hotel. Le contó su caso. Se quitó las gafas y le mostró los tajos en su cara. El hombre accedió a darle una habitación sin pagar nada por adelantado y sin tarjeta de crédito. Eran pasadas las nueve de la noche del día 2 de julio de 1976.
Una vez en la habitación, lo primero que hizo fue llamar al abogado del grupo, Nate Tabor, que conocía la violencia de Ike y estaba de parte de Tina. El abogado le dijo que le mandaría un billete de avión para volver a casa y algo de dinero. Una vez en Los Ángeles, Tina prefirió pasar aquel fin de semana en la casa de la familia de Tabor. Pero el notario también estaba presa del miedo a Ike. Sabía que en cualquier momento podía presentarse y acabar con él y con ella. Así que, inteligentemente, Tina se refugió en la casa de Anna María, la hermana de la esposa del abogado.
Anna María vivía en Lookout Mountain, con su marido, el gran saxofonista Wayne Shorter, que en esos días era parte del súper grupo de jazz Weather Report. Wayne estaba de gira. El escondite era perfecto.
Durante dos largos meses, Tina se movió de un sitio a otro, sin encontrar un refugio ideal. Incluso estuvo trabajando de sirvienta en casa de una mujer de Tennessee, vecina de su pueblo, de su tierra. No le importaba. Quería huir.
Por fin, encontró una pequeña casa en Olympic Boulevard, casi en el ‘downtown’ de Los Ángeles. Un día la descubrió en un supermercado la novia de su hijo Craig. Temió lo peor: que Ike supiera donde vivía. Pero no fue así. Unos meses después, ayudados por Robbie, de la vieja banda de Ike, y también por Anne Marie, la esposa de Shorter y algún otro músico, Tina pudo formar su propia banda.
Tina Turner - Tonight (with David Bowie) [Live]
Capítulo II - El nombre
Poco tiempo después, en la primavera de 1977, se celebró el juicio del divorcio de los Turner. Casi coincidió con el debut de Tina en un cabaret en Las Vegas. Una actuación que le había proporcionado el director artístico Richard Stewart, de la vieja United Artists.
Tina Turner, es decir, Anna Mae Bullock, su verdadero nombre, le dijo al juez que lo que más le importaba en el mundo era no perder su nombre artístico que tantos años de lucha le había costado.
Por supuesto, Ike no quería que llevara su apellido. Ante la sorpresa general, Tina Turner renunció a sus royalties, a sus derechos de autor, incluso a las joyas conseguidas durante sus últimos 16 años con tal de no perder su nombre artístico. Le dijo a Ike, delante del juez, que se quedase absolutamente con todo, pero no con su futuro. El juez le dio la razón.
Poco tiempo después, Tina Turner conoció a un gran mánager Roger Davies. También Tina pudo lograr un buen contrato discográfico con EMI América, gracias a David Bowie, que acaba de tener un enorme éxito con esa compañía, con su ‘Let’s dance’. Bowie les dijo a EMI que la gran Anna Mae se convertiría en una enorme superestrella. Y no se equivocó.
Tina Turner vendió millones de discos y pudo tener su propio dinero por primera vez en su vida. Tina padeció cáncer. Tina sepultó a un hijo. Tina se levantó de sus cenizas…
Tina Turner renunció a la ciudadanía estadounidense y se casó con su novio de los últimos años, el ejecutivo discográfico Erwin Bach. La pareja vive en Küsnacht, al norte de Suiza, en el lago Zúrich...
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