Para vender colaboraciones había que llevar un sumario de propuestas de notas, tipeada en una Olivetti 22. Recuerdo que con lo que aprendí de Cantelmi mi primera propuesta fue ir a un tugurio subterráneo que había en la avenida Corrientes, que se llamaba Burlesque, y hacer una entrevista a las chicas que vivían de desnudarse.
El Jefe de Redacción y quien compraba o no las colaboraciones era Jorge Omar Novoa, periodista generoso para darle oportunidades a un estudiante, y enseñarle algunos rudimentos sobre un género a veces subestimado pero que tiene un enorme potencial.
Él aceptó la nota, que no tenía mucho que ver con la competencia. Gracias. Pero las fotografías hubo que repetirlas porque el director advirtió que las bailarinas estaban demasiado desvestidas y no pasarían la censura. Toda una contradicción pedirles a las chicas del show de striptease que se taparan un poco para las fotos.
Al director de 'Spot' nunca lo conocí, se llamaba 'Eddie' González o algo así. Lo que supe de él me lo contó varios años después, ya en Clarín, Abel Maloney.
'Eddie' era un innovador y permitió que 'Spot', aunque no duró mucho, fuese mejor que TV Guía y que todas las otras publicaciones equivalentes.
Yo tenía que sumar colaboraciones porque no pagaban mucho por nota, se cobraba 'a los premios' y uno tenía gastos.
Luis Brandoni
Había que trabajar para el sumario. ¿Qué se podía inventar? Cuando le propuse a Novoa entrevistar a Luis Brandoni, yo no entendí por qué motivo él tuvo que consultarlo con 'Eddie'. Era una nota que, desde el vamos, me quedaba grande. El director concedió la aprobación. Quizás creyó que nunca la conseguiría.
Si bien Brandoni tenía un éxito total en el Teatro Regina, con la obra de Oscar Viale, 'Convivencia', no aparecía en los medios de comunicación.
Con la audacia que provoca la necesidad y la ignorancia, fui al Regina, pude pasar los controles y la conseguí. Yo desconocía que, recién regresado del exilio, el 'Proceso' toleraba a Brandoni pero siempre que mantuviese un bajo perfil.
Lo relacionaban con reclamos sindicales en nombre de la Asociación Argentina de Actores, y las reivindicaciones provocaban urticaria al 'Proceso'. Eso era malo.
Novoa me explicó la situación. No totalmente pero sí lo necesario.
Entonces le propuse 'licuar' la nota con Luppi y Brandoni. Al fin de cuentas ambos eran los coprotagonistas.
Pero Luppi parecía tener una agenda 'cargada', y yo tenía que facturar mi colaboración para poder cobrar.
Brandoni aceptó. Siempre me sorprendió que un actor consagrado y exitoso recibiera en un camerino a un estudiante de periodismo para una entrevista a publicarse (quizás) en una publicación nueva.
Para Brandoni también era un riesgo enorme. No me lo dijo pero resultaba obvio que él estaba rompiendo las pautas dentro de las cuales el 'Proceso' le permitía trabajar.
Brandoni fue valiente, tal como los editores de 'Spot'. Me dedicó 1 hora 15 minutos antes de salir a escena.
Solamente Hugo Arana fue tan comprensivo con un desconocido que recién arrancaba.
El texto publicado no fue extenso pero eran suficientes 3 páginas, de las cuales la foto se llevó media página, para el regreso de Brandoni.
Obviamente que Novoa 'tocó' el texto porque yo desconocía los límites. Pero se publicó, y fue una de las notas de tapa.
Novoa estaba feliz porque 'Eddie' lo felicitó porque Brandoni había llamado para agradecer "muchísimo". Me lo hizo saber y yo no tenía idea de lo que habíamos hecho. Habíamos roto el boicot a Brandoni.
Yo solo quería que me aceptara la factura para poder cobrar la colaboración.
En verdad, el significado de la entrevista publicada lo aprendí mucho después. Hice 3 notas más para 'Spot' y abandoné porque había conseguido trabajo en un diario. Pero es bueno recordar y agradecer. Siempre.
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