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Los hutíes acordaron recientemente dejar de disparar contra buques comerciales en el Mar Rojo, incluidos los estadounidenses. El alto el fuego podría romperse en cualquier momento, pero, crucialmente, no abarcó a Israel, que fue alcanzado por misiles hutíes, y respondió a principios de este mes.
- En un acuerdo con USA, Hamás acordó liberar a un rehén estadounidense-israelí, Edan Alexander, como un gesto hacia Trump, aparentemente sin nada a cambio. Las familias de los demás rehenes israelíes están desconsoladas y furiosas con su gobierno.
Hamás ahora espera lograr un alto el fuego más amplio, y 2 millones de palestinos en Gaza anhelan la reanudación de los envíos de ayuda.
Israel los suspendió en marzo al renunciar a la 2da. fase del alto el fuego de enero.
Mientras tanto, los países del Golfo se están posicionando como socios maduros y constructivos. Les molesta que se les considere un cajero automático, y el presupuesto de Arabia Saudita se ve afectado por la caída de los precios del petróleo.
Pero también están ayudando:
- al acoger las conversaciones con Ucrania,
- mantener la distensión con Irán,
- ayudar a la Siria post-Assad a recuperarse y
- apoyar a un nuevo gobierno en el Líbano.
Benjamin Netanyahu
Parece que todos se apresuran a ganarse la confianza de Trump, excepto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La primera señal de irritación de Trump se produjo durante su conferencia de prensa en la Casa Blanca en abril. Trump no revirtió los aranceles del 17% que había impuesto a Israel y señaló que Israel recibe US$ 4.000 millones al año en ayuda. "Eso es mucho ... ¡Felicidades, por cierto! Está bastante bien", le dijo a Netanyahu.
Estados Unidos también tiene un creciente déficit comercial con Israel. Para Trump, esto convierte a Israel en un beneficiario neto. Pero el peor momento para el líder israelí llegó cuando Trump reveló que Estados Unidos estaba negociando directamente con Irán.
Netanyahu pudo mantener la compostura, pero la tensión era visible. El Presidente no es humanitario y no le quita el sueño la devastación en Gaza. Pero también está descontento con los planes de Netanyahu de reanudar la campaña militar en Gaza, que contradice su gran visión de una Riviera de Gaza, sin importar que, desde un principio, fuera cruel e impracticable.
Israel
Estados Unidos sigue sorprendiendo a Netanyahu, excluyendo a Israel de los acuerdos que está negociando. El siguiente paso podría ser un posible acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita, que obviaría la propuesta inicial de normalización entre Israel y Arabia Saudita a cambio de un pacto de defensa entre Arabia Saudita y Estados Unidos.
Si alguna vez hubo una oportunidad de oro para que Israel asegurara un futuro en paz con todos sus vecinos, era esa. Para Netanyahu, el precio —la promesa de un futuro Estado palestino— es demasiado alto. Insidiosamente sugirió que los saudíes podrían crear uno en el reino , lo que indignó a Riad.
La alianza de décadas entre Israel y Estados Unidos perdurará, y los informes de una ruptura se han desmentido rápidamente. Pero el mensaje de Trump a Netanyahu es claro: seguir el programa. Y el programa no incluye guerras eternas con objetivos inalcanzables: pura táctica sin réditos diplomáticos. Sobre todo, a Trump le importan poco las campañas militares diseñadas para asegurar la supervivencia política de Netanyahu y su coalición de extrema derecha, pero que no le otorgan victorias que lo hagan quedar bien.
Es profundamente incierto si la suma total de las acciones de Trump en Oriente Medio se materializará en una visión real para la región. El problema clave, como con todo, desde los aranceles hasta Ucrania, es la estrategia de espagueti de la Casa Blanca: lanzar ideas contra la pared, ver qué se pega, tomar el primer indicio de victoria como una gran victoria, seguir adelante o cambiar de rumbo.
El enviado de Trump para todo, Steve Witkoff, está al límite de sus recursos. Así fue como se desmoronó el alto el fuego de enero en Gaza: un seguimiento descuidado, sin atención a los detalles. El coste fue devastador para los palestinos. Hay demasiado en juego en las muy técnicas conversaciones nucleares con Irán para un enfoque así. Una victoria rápida resultaría en un acuerdo débil que podría obligar a Netanyahu a actuar solo y atacar las instalaciones nucleares de Irán, sumiendo a la región en el caos y echando por tierra todos los "bellos acuerdos" que Trump firmará esta semana.
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