En 1516, resultado de una introspección profunda, Cayetano se ordenó como sacerdote en la flor de su madurez a sus 36 años. Asimismo, durante todo su sacerdocio, en base a un acto de altruismo motivado por el amor cristiano y la caridad, dejó todos los lujos y vivió como pobre.
Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? … Dios es el mismo aquí y en todas partes, y Él nunca nos ha desamparado, si siquiera por un minuto Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? … Dios es el mismo aquí y en todas partes, y Él nunca nos ha desamparado, si siquiera por un minuto
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Gaetano de Thiene, conocido como San Cayetano, llegó al mundo el 1 de octubre de 1480, en Vicenza, Italia.
Su vida sacerdotal, hasta la fecha de su muerte el 7 de agosto de 1577 a sus 66 años de edad, estuvo signada por la caridad —promovió la iniciativa de Montes de Piedad para proteger a los pobres de la usura—, el servicio a los enfermos y fundó hospitales, así como cofundó Orden de los Teatinos (1524) para renovar el espíritu sacerdotal y para promover el voto de pobreza como regla fundamental.
"Si Dios me concede la gracia de poner ante los ojos de los sacerdotes seculares una familia claustral de clérigos religiosos, espero que la inocencia de éstos, su pobreza, su modestia, la santidad de su vida, harán el vicio odioso y moverán a los demás a la práctica de la virtud", dijo Cayetano, una frase que resume su visión espiritual dedicada a la caridad y que fue extraída de Cartas y escritos ascéticos de San Cayetano de Thiene (1977).
Cuándo llegó su canonización y su milagro en Venecia
Cayetano de Thiene, conocido como San Cayetano, fue beatificado el 8 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado el 12 de abril de 1671 por el papa Clemente X. Ambos pontífices se basaron en una serie de milagros, como el de Venecia.
El santo patrono del pan y del trabajo, durante su juventud, visitó una enferma en un hospital de Venecia, a quien le estaban por apuntar una pierna a causa de una gangrena. Entonces, se acercó a su cama, le sacó la venda, le besó la pierna y le hizo la señal de la cruz. Al día siguiente, los médicos ya hablaban del milagro de San Cayetano: la mujer se había curado por completo.
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