Pese a todo, en Israel piden "una compensación", según recordó Zvi Bar'el en su columna en el diario Haaretz.
En el pasado, Israel recibió armamento de precisión, sistemas de armas avanzados y acceso a la inteligencia más avanzada a cambio de la entrega de armas estadounidenses a países con mala relación con Israel.
Inmanejable Trump
Trump es Trump. Y Netanyahu tuvo que retroceder con la resolución de la ONU para establecer la Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza que a Trump le pareció oportuna, y le plantea a los israelíes el beneficio: Precisamente contra esto luchó y predicó durante 30 años. En apariencia, Israel podría estar satisfecho: el texto incluye el desarme de Hamás.
Las Fuerzas de Seguridad Iraquíes (FSI) es el modelo de Trump para Cisjordania. Y las ilusiones de la derecha sobre la anexión de la Franja de Gaza y Cisjordania se han desvanecido.
En Israel se insiste en que el éxito militar se obtuvo a un alto coste en bajas propias -en la tolerancia israelí, que es diferente a la de los palestinos- y se culpa a Netanyahu por prolongar la guerra durante más de 2 años.
Luego, la insensata decisión de Netanyahu en septiembre de atacar a jefes de Hamás en Qatar, un firme aliado de USA, provocó la decisión de Trump de forzar a las partes a un acuerdo para poner fin a la guerra.
Netanyahu se vio obligado a disculparse con Qatar.
Trump se comprometió a una alianza de defensa con Qatar y consideró hacer lo mismo con Arabia Saudí.
El acuerdo en Gaza otorga un papel crucial en la Franja a Qatar y Turquía, países hostiles a Israel y que apoyan a Hamás y a los Hermanos Musulmanes. No, no es del agrado de Netanyahu.
En Washington DC
Los F-35 que USA venderá a Arabia Saudita son del mismo modelo que utilizó Israel para atacar las instalaciones nucleares iraníes hace 6 meses. Hoy resultan un pilar de la nueva arquitectura política regional que Arabia Saudita y USA se esfuerzan por construir.
Hasta ahora, el acuerdo estaba enredado en
- la normalización de las relaciones con Israel,
- la adhesión a una coalición exclusiva liderada por USA para frenar la influencia china y rusa,
- el posicionamiento del Reino contra Irán, y
- su aporte financiero al plan Trump.
El anuncio de Trump de que venderá F-35 a Arabia Saudita, sin vincular la venta a las demás condiciones, sorprendió a los israelíes.
Según el nuevo modelo del Presidente, cada acuerdo y cada medida política o económica será independiente y no dependerá necesariamente de un contexto regional.
Por ejemplo, Arabia Saudí puede comprar los aviones y quedar exenta de normalizar sus relaciones con Israel si este último no cumple la condición fundamental de Riad de establecer un Estado palestino.
Según la perspectiva saudí, la alianza de defensa entre ambos debería ser bilateral, no regional. Su principal objetivo es defender a Arabia Saudí de Irán, que, a pesar de las relaciones diplomáticas existentes, sigue considerándose una amenaza potencial si se reanudara el conflicto entre Irán e Israel.
En consecuencia, Arabia Saudita buscará el amparo de seguridad estadounidense en caso de que Israel vuelva a actuar de forma independiente, como ya lo ha hecho en anteriores conflictos entre Israel e Irán, cuando Riad pidió a USA que se abstuviera de atacar a Irán y que frenara las acciones israelíes.
Palestina
Pero es dudoso que Trump, que no ha cesado de amenazar a Irán, esté dispuesto o quiera otorgar un compromiso inequívoco a Arabia Saudita para prevenir una guerra que podría poner al reino en la línea de fuego, porque tal compromiso equivale a brindar una garantía de seguridad estadounidense al propio Irán.
Los intereses de seguridad de Arabia Saudí no se limitan a Irán. Se extienden desde Riad hasta Damasco, Beirut, Gaza y Bagdad, así como a los hutíes, quienes recientemente reiteraron sus amenazas de atacar Arabia Saudí, recordó Amos Harel, en Haaretz.
Pero Arabia Saudí no puede desentenderse del problema palestino y mantener su posición como potencia árabe. En teoría, si Trump ofreciera al príncipe heredero una alianza de defensa o un programa nuclear a cambio de que abandonara la condición de establecer un Estado palestino, su respuesta hoy probablemente sería mucho más ambiciosa que la de antes de la guerra, cuando simplemente exigía "mejores condiciones de vida para los palestinos".
Al presentar la promesa del príncipe heredero de invertir US$ 600.000 millones en Estados Unidos durante el mandato de Trump, creó un nuevo equilibrio de dependencia mutua entre USA y Arabia Saudita en el que Arabia Saudita tiene el mismo peso que USA: es un aliado estratégico, no un protectorado.
Amos Harel: "En este equilibrio, la posición de Israel se está reduciendo, pasando de ser un aliado estratégico a un componente táctico totalmente subordinado a las directrices de la administración estadounidense. Una serie de decisiones, algunas implementadas y otras canceladas, que Trump tomó bajo la influencia del príncipe Mohammed evidencian este cambio de roles."
Israel cree ahora que Trump sigue comprometido con la seguridad de Israel pero, a diferencia de administraciones estadounidenses anteriores, su alianza con Israel no se basa en valores compartidos, y el concepto de "la única democracia en Oriente Medio" no le entusiasma demasiado.
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