
Es muy interesante el aporte de la revista española Política Exterior porque España es de los países que mejores vínculos tienen -mérito del rey emérito Juan Carlos de Borbón- con las monarquías árabes. Tal como acaba de demostrarse con la fracasada gira de Joe Biden para convencer a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos que sigan 'bombeando' petróleo para el precio a la baja, USA no conoce tanto como pretende los árabes. ¿Y cuánto conoce Israel?
Laure Foucher y Anna Jacobs escribieron sobre el tema. Foucher fue investigadora de Crisis Group y Jacobs se encuentra en Crisis Group, una organización no gubernamental con sede en Bruselas (Bélgica), que crearon George Soros, Mark Malloch Brown, Morton I. Abramowitz y Stephen Solarz.
Foucher / Jacobs plantean la hipótesis de que Israel pueda promover una alianza militar regional, y luego se responden que los árabes todavía no perciben que esa decisión tenga suficientes réditos para ellos. Más bien los ubica dándole una satisfacción a Israel, que tiene un conflicto con Irán mucho más bélico que el que tienen ellos por motivos religiosos.
Todo indica que USA ya no es confiable ni para Riad ni Abu Dhabi. En parte, hay un declive regional del poder de Washington en relación con actores emergentes como China y Rusia (OPEP+).
Riad & Abu Dhabi criticaron la pobre respuesta de USA cuando grupos, probablemente vinculados a Irán, atacaron las instalaciones petroleras de Saudi Aramco y buques comerciales en las vías navegables del Golfo en 2019.
La reacción de USA fue la peor para los países del Golfo: ejecutar al general de división Qassem Soleimani, el líder de la Fuerza Qods del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Esto no impidió que drones hutíes, con tecnología iraní, atacaran Abu Dhabi, capital de Emiratos, en enero de 2022.
Es cierto, Donald Trump no es Joe Biden pero eso es política doméstica. Las monarquías del Golfo evalúan a los países, prescindiendo de sus coyunturas.
Emiratos y Arabia Saudí llegaron a la conclusión de que tenían que encontrar formas de garantizar mejor su propia seguridad: hubo acercamientos con Irán y también con Israel. Ése fue el contexto:
¿Dónde se ubican las necesidades israelíes?
Aquí un fragmento del análisis de Foucher & Jacobs:
"(...) A pesar de las reticencias de los países árabes del Golfo, Israel no ha renunciado a perseguir lo que denomina una 'OTAN en Oriente Medio'. Un número importante de altos funcionarios israelíes parece creer que los Estados del Golfo, como EAU, cambiarán su posición con el tiempo, especialmente si la amenaza iraní aumenta.
Parecen estar decididos a contribuir a este proceso intentando convencer a los emiratíes y a otros países de que la combinación de medios de defensa, por ejemplo dando a los militares del Golfo acceso a la tecnología de radar israelí como parte de un sistema de defensa aérea conjunto, sería beneficiosa para todos.
Los funcionarios israelíes subrayan que no pretenden arrastrar a los países del Golfo a un enfrentamiento militar con Irán.
“No les pedimos, ni necesitamos, que estén en una confrontación directa”, dijo un alto funcionario. Pero lo que preocupa a los líderes del Golfo es que un conflicto entre Israel e Irán pueda repercutir en los Estados del Golfo, lo pretenda o no Israel.
Los Estados árabes del Golfo comparten la preocupación de que una «OTAN del Oriente Medio» haga que Israel sea menos reacio a los conflictos e Irán más agresivo, aumentando su exposición a las represalias iraníes, especialmente si han normalizado sus relaciones con Israel.
Otros funcionarios israelíes proyectan una visión más realista de las intenciones de los Estados árabes del Golfo, pero parecen ser una minoría.
Algunos han manifestado a Crisis Group su impresión de que los gobiernos del Golfo comparten la preocupación de Israel por el creciente poder militar de Irán, pero carecen, en palabras de un funcionario, de “otra alternativa que no sea la de mantener un diálogo con Teherán”.
Señalan que los Estados del Golfo están especialmente limitados porque no tienen capacidad propia para disuadir a Irán militarmente.
Estos funcionarios entienden que una alianza regional no ayudaría necesariamente a los Estados del Golfo en este sentido, porque ni Israel ni sus aliados occidentales les darían suficiente capacidad de disuasión, especialmente si no se produce un cambio en la doctrina de la ventaja militar cualitativa. (Esta doctrina de larga data –con la que Estados Unidos y la mayoría de los países europeos siguen comprometidos– postula que estas potencias apoyarán a Israel para que mantenga una ventaja militar y tecnológica sobre sus vecinos).
Además, una alianza militar no eliminaría el riesgo para los Estados árabes del Golfo de una confrontación militar con Irán, porque “Israel nunca será un paraguas militar para la region”, como dijo un alto funcionario israelí.
Israel tiene la intención de seguir presionando para mejorar la cooperación militar regional como baluarte contra la proyección de poder y la amenaza nuclear de Teherán.
En vista de la resistencia de los países árabes del Golfo a unirse a una alianza militar antiiraní, su única alternativa para tender puentes parece ser el Mando Central de USA, o CENTCOM.
El CENTCOM ofrece a Israel por primera vez un asiento en la misma mesa con los oficiales de los ejércitos regionales, junto con sus homólogos estadounidenses.
A través del CENTCOM, Israel puede participar en reuniones y ejercicios regionales sin exponer a los gobiernos de los países árabes del Golfo –especialmente a los que no han normalizado sus relaciones con Israel– a las críticas internas, al tiempo que refuerza su diálogo sobre seguridad con EEUU.
Por ejemplo, en marzo, el comandante del CENTCOM, el general Frank McKenzie, organizó una reunión en Egipto para los jefes de Estado Mayor de Israel y los países de la región, entre ellos Arabia Saudí y Qatar, ninguno de los cuales ha dado un paso hacia la normalización de sus relaciones con Israel.
Sin embargo, no hay prácticamente ninguna perspectiva de que esta plataforma pueda dar lugar a una 'OTAN del Oriente Medio', algo que los Estados árabes del Golfo simplemente no quieren.
Al mismo tiempo que evitan unirse a una alianza militar que tenga como objetivo a Irán, estos Estados siguen buscando la diplomacia con Teherán.
Los altos funcionarios de Riad, Abu Dhabi y Doha también están dejando claro que lo harán independientemente de la suerte que corran las conversaciones nucleares con Irán.
Tras haber vivido la campaña de máxima presión y, en algunos casos, haber sufrido sus efectos de retroceso, ya se están preparando para la posibilidad de que las tensiones regionales aumenten porque las conversaciones nucleares se rompan, o debido a un cambio en el liderazgo de USA en las elecciones de 2024 o por otros motivos.
En caso de que se produzca este escenario, creen que estarán mejor posicionados para capearlo si se centran ahora en mantener, y quizás incluso ampliar, los canales de comunicación con Irán, en lugar de unirse a Israel en un acuerdo de seguridad de confrontación que corre el riesgo de volverse contra ellos."
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