El partido terminó en un aplastante 2-1, con un gol de Daniel Bayo a los 42 minutos también para el equipo millonario. Alfredo Rojas fue el que evitó que Boca se fuera con las manos vacías, haciendo un gol al minuto 61.
Esta victoria, y varias otras más, llevarían a River a la final del mayor torneo sudamericano de todos los tiempos. Ésta se dio contra el uruguayo Peñarol, que había clasificado después de vencer a Nacional. Aunque la gloria de la competencia se la llevó el club uruguayo (lo que le valió a River Plate el infame apodo de Gallinas), sin duda fue una gran hazaña el haber llegado tan lejos en su debut.
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