Por ejemplo, Al Nassr, club donde juega Cristiano Ronaldo, iniciará su participación en la Liga de Campeones asiática en el estadio Azadi, de Teherán, el 19/09 contra el Persépolis, mientras que Al Hilal y Al Ittihad también viajarán a Irán durante la fase de grupos. La repercusión en Irán será considerable. Nunca estuvo CR7 en ese país donde tiene miles de seguidores. El fútbol cambia el mundo.
No puede omitirse que la Saudi Pro League está de moda. Además, en Asia millones de simpatizantes del fútbol siguen con interés qué está sucediendo con los equipos sauditas.
También en Teherán, Al-Ittihad, liderado por Karim Benzema, jugará contra el Sepahan el 02/10, y Al-Hilal, y con Neymar Jr., contra el Nassaji Mazandaran el 03/10.
Desde 2016, los partidos se habían jugado en territorio neutral a causa de las tensas relaciones políticas bilaterales, reflejadas en la interrupción de las relaciones diplomáticas: a los ciudadanos saudíes no se les permitía viajar a Irán, y viceversa.
La AFC anunció que “da la bienvenida a esta medida histórica”, ya que refleja el compromiso de Arabia Saudita e Irán “para fomentar vínculos más estrechos entre sus respectivas comunidades futbolísticas”
En forma coincidente, el nuevo embajador de Arabia Saudita en Irán, Abdullah bin Saud Al-Anazi, llegó a Teherán el martes 05/09 para comenzar su misión, informó la Agencia de Prensa Saudita.
A su llegada a la capital iraní, Al-Anazi afirmó que las directivas de los dirigentes saudíes subrayan la importancia de fortalecer las relaciones e intensificar la comunicación y los encuentros entre el Reino e Irán.
Añadió que el Reino busca llevar las relaciones entre los dos países vecinos hacia horizontes más amplios considerando que poseen componentes económicos, recursos naturales y ventajas que contribuyen a mejorar aspectos de desarrollo, prosperidad, estabilidad y seguridad en la región y para el beneficio común de los dos países y sus pueblos.
Una historia
Irán y Arabia Saudita son las máximas potencias futbolísticas en Medio Oriente. Sus partidos dan siempre de qué hablar. Pero el fútbol tiene que ver con otras cuestiones que incrementan la rivalidad.
El Islam tiene dos corrientes con interpretaciones distintas del Corán. La primera es llamada sunismo y la segunda es el chiísmo.
Un día, el profeta Mahoma murió ¿Pero quién se quedaba a cargo de todo? Un grupo sostuvo que debía ser alguien que siguiera las enseñanzas. Miraron hacia su mejor amigo Abu Bakr, quien se convirtió en el primer califa. El otro grupo dijo que el sucesor debía ser alguien de la familia: el primo y yerno de Mahoma, Ali ibn Abi Talib. Ahí comenzó una rivalidad.
En 680, los soldados del segundo califa, Omeya, asesinaron al hijo de Ali, Husein, así como a muchos de sus compañeros de viaje. Para evitar represalias, optaron por perseguir, capturar y proscribir al resto de chiíes.
Nunca más se pudo remontar esa crisis.
Los suníes son guiados por la Sunna, dichos y hechos del profeta Mahoma. Los chiíes funcionan con una jerarquía y siguen las interpretaciones de los ayatolás, (“la señal de Dios” según su traducción al árabe), los cuales son considerados expertos en ciencias islámicas.
Los suníes son mayoría en el mundo islámico, los chiíes apenas llegan al 20%.
Los suníes son mayoría en Arabia Saudita.
Los chiíes en especial en Irán.