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USA vs. China: La guerra tecnológica está lejos de terminar

La pelea tecnológica entre USA y China ya altera precios de energía, metales críticos y semiconductores.

La tensión entre Washington y Beijing dejó de ser un tema político para transformarse en un factor de precios. Hoy la competencia tecnológica afecta desde el valor de las acciones hasta lo que pueden costar en los próximos años el cobre, el litio y los minerales raros que necesita la industria. El diagnóstico de los analistas es que Estados Unidos (USA) mantiene ventaja en diseño de chips, software y modelos de IA, mientras China avanza con más velocidad en minerales críticos, energía barata y fabricación.

Ese desbalance genera movimientos en todas las cadenas de producción y cambia los criterios de inversión internacional. Ese desbalance genera movimientos en todas las cadenas de producción y cambia los criterios de inversión internacional.

Semiconductores, el corazón de la disputa

Los chips son el combustible de la era digital y el sector que más refleja la competencia entre potencias.

La taiwanesa TSMC, que fabrica casi el 90% de los chips de Nvidia, se consolidó como centro neurálgico de la industria. Taiwán expande su producción y Estados Unidos busca traer parte de esa capacidad a su territorio con inversiones superiores a US$165.000 millones.

A la par, Washington mantiene restricciones a la exportación de chips avanzados hacia China. Aunque se flexibilizaron algunos puntos, siguen siendo un riesgo directo para empresas de diseño, software y equipamiento.

En China, pasa lo contrario, el Estado subsidia energía para data centers, financia fábricas, aporta fondos gigantescos y empuja a que las compras oficiales prioricen proveedores locales.

Esto impulsó un fuerte rebote en acciones tecnológicas chinas durante 2025, aunque el mercado ahora exige resultados concretos y no solo estímulos. Esto impulsó un fuerte rebote en acciones tecnológicas chinas durante 2025, aunque el mercado ahora exige resultados concretos y no solo estímulos.

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Minerales raros

Los rare earths son fundamentales para fabricar imanes, autos eléctricos, turbinas eólicas, misiles, satélites y equipos de IA. Y el dominio chino es casi total.

China controla 98% del mercado internacional de imanes permanentes, 92% del refinado y 69% de la extracción.

Prácticamente toda la cadena. Prácticamente toda la cadena.

Estados Unidos intenta equilibrar la situación con un sistema de precios piso garantizados y contratos para sostener la producción doméstica. Un ejemplo es MP Materials, que recibió un precio asegurado de US$110/kg para un metal clave. Aun así, llevará años construir una cadena competitiva.

El mayor cuello de botella está en los metales “pesados” como el disprosio y el terbio, donde la oferta depende casi por completo de China y Myanmar. Por eso se proyectan precios muy elevados en los próximos años, en rangos que van desde US$600 a US$2.500 por kilo, según el mineral.

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Energía

La inteligencia artificial consume cantidades gigantescas de electricidad. Y la diferencia entre países en este punto empieza a ser tan determinante como la capacidad de fabricar chips.

Estados Unidos concentra el 44% del poder de data centers del mundo, pero varias zonas ya están al límite de la capacidad eléctrica. Eso presiona tarifas y frena nuevas instalaciones.

China, en cambio, tiene energía más barata y con excedentes crecientes, lo que favorece fábricas, naves de servidores y centros de cómputo.

Para los mercados, esta dinámica anticipa tres movimientos claros

  • Más demanda de cobre, necesario para ampliar líneas eléctricas. El precio podría acercarse a US$15.000 por tonelada hacia 2035.
  • Más interés por acciones de empresas eléctricas, que se vuelven claves para sostener la IA.
  • Flujos hacia países con energía abundante, sobre todo en Asia.

Acciones asiáticas, las grandes ganadoras de 2025

La tecnología asiática fue la estrella del año. Taiwán, Japón y Corea registraron subas superiores al 50% en empresas vinculadas a IA, hardware y semiconductores. En Taiwán, más del 90% del rendimiento del índice provino de compañías conectadas al boom de inteligencia artificial.

China también mostró un rebote sólido en firmas de robótica, IA y baterías, apoyadas por políticas estatales orientadas a lograr independencia tecnológica.

La visión de Goldman Sachs sigue siendo positiva Asia es un ganador estructural en esta carrera.

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Cómo se mueven los flujos de capital

La rivalidad tecnológica modifica hacia dónde va el dinero de los grandes fondos

  • Más peso para semiconductores líderes. Nvidia, TSMC y fabricantes de equipamiento siguen como núcleo de las carteras globales.
  • Mayor interés por minerales críticos. Los inversores buscan protección ante la dependencia china y ante la posibilidad de precios aún más altos.
  • Revalorización de empresas de energía. La IA convierte a la electricidad en un recurso estratégico. Las utilities vuelven a estar en el centro del mapa inversor.

Qué espera el mercado hacia adelante

Goldman Sachs plantea un escenario donde no habrá un único ganador pero sí un cambio profundo en precios y poder global

  • Estados Unidos liderará software, IA y diseño de chips
  • China dominará minerales críticos, manufactura y energía
  • Asia será la región más importante para la producción de semiconductores
  • Los precios de rare earths y cobre serán más altos y más volátiles

La carrera tecnológica ya no es un tema diplomático, es uno de los motores más fuertes del mercado financiero internacional.

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